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Uno para todos, y todos para uno

Casi todos sabemos que la familia es el núcleo social más importante, es como la célula para los sistemas en el cuerpo. Algunas ciencias como Historia, Sociología, Antropología y Psicología la entienden como la base de la sociedad, el primer lugar en el que sucede la socialización, educación, interrelación y columna de los distintos sistemas sociales.

La familia en sí es otro sistema: cada uno en la familia es un individuo pero también miembro. Eso significa que tendremos experiencias a nivel personal pero que lo que vivamos afectará a la familia y viceversa.


¿Pero en verdad todo lo que hacemos afecta a la familia y viceversa? Si es así y estamos todos encerrados por mucho tiempo ahora, ¿Cómo podemos llevarnos bien con todos durante esta cuarentena? Veamos los siguientes ejemplos:


Si alguien recibe una buena noticia, seguramente lo vivirá y lo expresará ya sea brincando, cantando una buena canción, bailando o aplaudiendo, etc. Esta es su vivencia a nivel personal pero ¿Qué pasa con la familia? Seguramente lo verán así y automáticamente sonreirán y preguntarán qué está pasando. Si la buena noticia se comparte pronto habrá un sentido de felicidad unánime (todos lo sienten) y el ambiente se hará muy alegre y bonito.


¿Qué pasa si es al contrario? Veamos...


Si yo estoy preocupada, y aparte me han dado una mala noticia como el doble de tareas en la U. Luego entra mi mamá y me pide que por favor limpie el desorden que tengo y ¡Hay mucho calor! Seguramente, me voy a enojar y explotar, expresando mi propia vivencia con una mala actitud, o alzando la voz o comenzando a pelear por cualquier cosa con todos. ¿Qué pasa a nivel familiar? Seguramente me verán así y automáticamente fruncirán el ceño y preguntarán qué me está pasando. Si la mala noticia no se explica, o se explica como para descargar mi enojo, entonces pronto habrá un sentido de molestia unánime (todos lo sienten) y el ambiente se hará muy tenso y desagradable.


¿Puedes ver lo que te trataba de decir al principio? Todo lo que vivamos a nivel personal, le va a afectar a la familia. Y viceversa ¡Es un ciclo!


Para enfrentar esta pandemia, especial como cristianos, es muy importante que tengamos un mismo pensamiento: mantener la paz y la unidad en la familia. Porque esto agrada al Señor y le glorifica; - ¡Excelente! Pero, ¿Cómo puedo hacer eso?- te preguntarás.


Verás, cuando hay discusiones, peleas, pleitos, enojos, son problemas que pueden venir a raíz de otras molestas internas (que en estos días puede ser ansiedad, estrés, tristeza, angustia, preocupación y muchas otras por los efectos del COVID-19) y el secreto para resolverlos no está en enfocarse en el problema ya que muchas veces éste ni siquiera es el verdadero problema, sino la forma en la que intentamos solucionar las cosas. La mejor herramienta que puedo darte en esta entrada es algo que conocemos como “comunicación asertiva”. Esta es la esencia de la buena y efectiva comunicación.


En pocas palabras nos referimos a saber decir las cosas como son y no dar rodeos, esperar que otros adivinen, ni molestarnos si malentendieron algo.

La comunicación asertiva evita los extremos frente a un diálogo que puede ser tenso. De manera que no te vayas por agachar la cabeza y aceptar pasivamente las pesadeces o desahogos de otros y tampoco reacciones gritándoles o devolviendo el mal potenciando el daño. Estas dos maneras de reaccionar ocasionan el mismo resultado: la situación conflictiva se va a mantener y hasta va a aumentar.


La manera de responder adecuada es siempre esperar que la otra persona termine de expresarse, hablar en primera persona ¡No señales al otro sin antes admitir tu responsabilidad!, utilizar un tono de voz tranquilo y evitar cualquier insulto. Como en Proverbios 15:1 “La respuesta amable calma la ira, la respuesta grosera aumenta el enojo”. Luego, comienza por el lado positivo (el que sea que encuentres), después habla de lo negativo o el problema, y por último dí algo positivo que deberá ser una posible solución ¡Siempre presenta una solución! (Este hilo de respuesta viene de una técnica llamada “Sándwich” o “ Bueno-Malo-Bueno”, de la Terapia Cognitivo Conductual).


Otra cuestión muy importante, es que, si en caso el plan A falla, recurras al plan B: Repasa todos los sucesos en tu mente, date cuenta y sé muy honesto en aquel donde tú metiste la pata, seguramente estabas enojado o estresado o herido. Pero piensa en esto, y toma la decisión valiente de ir a pedir perdón primero por esto que sí hiciste. ¡Yo sé que puede ser difícil y creeme que he estado en tus zapatos! No te desanimes, si lo haces, la persona recibirá tu perdón y poco a poco tendrá que ir bajándole a su enojo y el ambiente volverá a liberarse de toda la tensión. Aunque recuerda: ¡No lo hagas para que la otra persona te pida perdón! Esto no siempre pasa, y no debes condicionar tu madurez a la posible madurez de otros. Sin embargo, puedes estar seguro que lo que sí va a pasar, es que poco a poco será más fácil resolver los conflictos en el futuro y otros irán copiando tus nuevas herramientas. ¿Por qué? ¡Simple! ¡Porque lo que tu vivas y expreses afectará a tu familia y viceversa!


Lo más importante es que al hacer esto, permitirás que crezca la unidad y podrás apoyar a tu familia y ellos, poco a poco, a tí ¡Uno para todos y todos para uno! Resultando en la verdadera ayuda a tu país, y a la sociedad.


Como punto clave, tomar estas iniciativas y vivir con esta actitud pueden ser practicadas sin la fuerza o la actitud correctas y por lo tanto, al poco tiempo, te podrás rendir. No olvidemos que no estamos solos, tenemos a Su Espíritu en nosotros que nos permite vivir armoniosamente y en paz con los demás. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9) y podemos clamar a Él por fuerzas porque nos promete respondernos (Jeremías 33:3a). No dejes de ir a Sus pies y pedirle ayuda unos segundos antes de resolver un problema, búscalo en oración constantemente y estudia Su Palabra, para que andes conforme al Espíritu y no a tus impulsos ¡Vivirás el fruto del Espíritu en tí! (Gálatas 5:22-23) Ten ánimo ¡Busca la paz y síguela! (Sal. 34:14)


Si necesitas ayuda o te gustaría comentar al respecto, ¡no dudes en escribirnos!


- Zuly

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