Una lucha, una victoria

Seguramente la verdad de la Biblia sobre los temas de la sexualidad que hemos visto, permitió que algunas decisiones que tomabas, cambiaran, porque en tu corazón está pugnando cada vez más fuerte, el deseo de obedecer al Señor y acercarte a Él.


Sin embargo, pueden existir aquellos que han seguido estos temas y aún tienen una lucha intensa dentro de sí mismos que está a punto de llamar a la victoria o a la derrota. En una frase, es la lucha entre tener una tendencia al homosexualismo y ser cristianos.


El mensaje principal de la Biblia es sobre el amor de Dios por todos nosotros, y está centrado en la obra de Cristo al morir en la cruz, siendo el sacrificio por nosotros para satisfacer la ira de Dios y salvarnos de ella, para siempre. Dios es amor, de manera que es Él quien define el amor y también nos ha llamado a amar a otros. Entonces, ¿Si Dios es amor, y dice que debo amar a otros, por qué no puedo amar románticamente a alguien de mi mismo sexo?


Resulta que si decimos amar a otros, hay una manera de que esto sea comprobado, y es: “En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos (obedecemos) sus mandamientos.”1 Juan 5:2


Sus mandamientos para las relaciones sexuales vienen establecidos desde Génesis 1 y 2, entre un hombre y una mujer en matrimonio. Sabemos que no obedecer los mandamientos de Dios es pecar y en Romanos 1:18-32 Pablo describe una lista de acciones que son el fruto de una vida alejada de Dios, en pecado. Entre ellos, están que las mujeres hayan dejado las relaciones naturales entre ellas, y lo mismo los hombres entre los hombres, relacionándose ahora entre ellos como lo hacían con las mujeres (vrs. 26-27). El homosexualismo es reflejo de nuestra naturaleza pecadora.


Si estás luchando con el homosexualismo, debes comprender que está fuera del diseño de Dios según su plan establecido desde el principio, que hay juicio por esto, por todo pecado y para los que viven en pecado. Y también es bueno que sepas, que no es que los heterosexuales sean mejores, sino que existen conflictos sexuales en todo ser humano. Porque desde Adán y Eva todos tenemos una naturaleza pecadora, que afecta nuestra mente, tendencias, relaciones y nos aleja de Dios. Todos necesitamos desesperadamente de Cristo para poder ser salvos de ella, y ser libres del juicio contra el pecado, de un Dios que es tres veces Santo.


Una vez sabes esto, puedes llegar delante de la presencia de Dios, confesar y arrepentirte, porque Él es fiel y Justo para perdonar nuestros pecados (1 Juan 1:9).

Pero no te quedes en este paso, donde continuamente te sientes mal y te arrepientes y vuelves a sentirte mal, sino que avanza en la gracia de Dios. Pero, ¿Cómo sabemos si nos hemos arrepentido de verdad? - Nuestra vida entera cambia, las decisiones que tomamos son basadas en la Palabra de Dios para obedecerlo, y tenemos un gozo radical por Su Salvación.


¿Y qué pasa si te arrepientes y vuelves a caer en lo mismo y este ciclo se repite interminablemente? - Seguramente, estás lidiando con ídolos en tu corazón (Ezequiel 14:3), que causan un continuo tropiezo en nuestras vidas cuando decidimos seguir a Dios.

La Palabra dice que nuestro corazón es engañoso y perverso, más que todas las cosas (Jeremías 17:9) y Marcos 7:21-23 nos enseña que de él brotan los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, etc. Recordemos que venimos de una naturaleza pecadora; este es el fruto de ella y está arraigado en nuestros corazones.


Los ídolos son todo aquello que toma el lugar de Dios en nuestras vidas, como fuente de satisfacción y único objeto de adoración. Saboteando el gozo de Su salvación, y de Su evangelio.


Para identificar un ídolo puede que quieras echar un vistazo a qué cosas son aquellas por las que estás dispuesto a pecar para obtenerlas, en qué piensas constantemente, qué es lo que ves amenazado en tí, lo que hace que te molestes incluso con los principios de Dios. Te enojarás cuando alguien te prevenga de obtenerlo. Algunos de ellos son: amor al dinero, placer, afirmación, éxito, apariencia física, ser respetado o admirado, ser autosuficiente, placeres del mundo como drogas, alcohol, sexo, etc.


Es probable que te des cuenta que detrás de tu tendencia al homosexualismo, esté uno de estos ídolos en lugar de Dios y Su Evangelio. De manera que te recomendamos:


  • Orar el Salmo 139: 23-24

  • Tomar decisiones firmes para dejar el homosexualismo.

  • Identificar tu ídolo y ponerlo delante del Señor.

  • Perseverar en la santidad y la libertad que hay en Su Salvación.

  • Leer Su Palabra.

  • Juntarte con personas que amen a Dios verdaderamente. (1 Juan 5:2)

  • Alejarte de todo lo que promueva el homosexualismo como algo normal.

  • Acercarte a todo lo que hable la verdad de la Palabra de Dios.

  • Buscar ayuda de un líder espiritual de confianza.

El pecado nos puede agobiar a la larga, pero caminar en el Señor aunque al principio sea difícil, después será más descansado porque no lo haremos solos. El Señor promete en Mateo 11:29-30 que si llevamos Su carga, y vivimos de acuerdo a Él y Sus mandamientos, esta será ligera. Él la cargará con nosotros, y nos promete descanso para nuestras almas.


“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

- 2 Corintios 7:1


Vivir en el Señor, ser libre del pecado y obedecer Sus mandamientos es la victoria sobre la lucha que estás enfrentando, y en el nombre de Dios y através de Él, ¡es tuya!


Este contenido fue tomado principalmente de los libros “Homosexality and the Bible” por R. Nicholas Black, y “Gospel Treason” por Brad Bigney.

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