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¿Tengo que evangelizar?

¡Hola de nuevo! Hoy les traemos un tema que si bien es super conocido por el movimiento cristiano evangélico, no lo tomamos como un asunto urgente que debemos llevar a cabo cada uno de nosotros. Sabemos que obviamente ya leyeron el título así que hoy hablaremos de ¡la evangelización!


El evangelio se define varias veces como el mensaje de las buenas nuevas/el mensaje de salvación. Este mensaje hace referencia muchas veces a la vida de Jesús, su muerte y resurrección. Evangelizar entonces es parte del tema: es la acción del evangelio, es compartir esas buenas nuevas a las personas de nuestro alrededor o predicar este mensaje.


Pero muchas veces nos podemos encontrar con varias preguntas que nos van a dificultar la tarea de compartir el evangelio. Estas son algunas de ellas:


  • ¿Hay algún momento exacto para hacerlo?

  • ¿Podré identificar el momento indicado?

  • ¿Qué hago después de compartir el evangelio?

  • ¿Puedo compartirlo yo?


En algunas ocasiones el no compartir este mensaje nos hace sentir mejor en cuanto a nuestra propia inseguridad. Hemos llegado a considerar que la acción la debe realizar únicamente un pastor, alguien que ha sido entrenado para hacerlo o alguien que sabe mucho de la Biblia. Finalmente podríamos caer en un ciclo de ser cristianos pero no molestarnos en compartir del Señor ni de la Salvación. Quizá hasta podríamos haber pensado que al final y al cabo, igual el Señor va a alcanzar a los que quiera alcanzar sin que tengamos algo que ver en eso.


Es por eso que si tu no estas seguro de cómo evangelizar, no tienes idea de qué es lo debes hacer y te has llegado a sentir incómodo con la idea de hacerlo, esta entrada definitivamente es para ti. ¡Entonces empecemos!


Necesitamos la Biblia para tratar este tema, y es que en la Palabra del Señor, nuestra fuente principal de conocimiento para temas bíblicos, menciona “evangelio” unas 76 veces en el nuevo testamento. Esta cantidad es abundante considerando que son 27 libros nada más. Algo importante es que este tema se predica de muchas formas con cierto carácter de urgencia. Verás que usualmente se usa la forma imperativa de los verbos, o sea en forma de mandato, cuando se hace mención a la evangelización. Es por eso que nos corresponde al menos entender porqué es tan importante el tema, y que relación hay entre el evangelizar y nosotros. Veamos qué es lo que nos dice la Palabra al respecto:


  1. Jesús nos dejó una gran tarea en Mateo 28:19-20 que dice: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”. Veamos otro versículo pronunciado por Jesús: Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” - Marcos 16:15-16. Con esto ya vamos resolviendo algunas de las preguntas: El mensaje es para todo aquel que cree en el Señor y esto, por consiguiente, lo convierte en un discípulo suyo. La tarea es para todos los cristianos, no sólamente para los pastores, ni diáconos, ni para los maestros de la teología. Esta orden también es para nosotros los jóvenes. Esta tarea es para tí y para mí.

Además de esto se nos pide que no solamente compartamos el mensaje de Salvación, ¡sino también hacer discípulos! No puedes compartir el evangelio nada más y dejar a la gente viendo estrellas de salvación en el cielo. Debemos tomar a la persona que acepte este mensaje y comenzar a enseñarle la palabra del Señor, ayudarles en el proceso que sigue después de convertirse. Esto es un verdadero discipulado y lamentablemente es algo que no se enseña en muchas iglesias hoy en día.


El mensaje de salvación no es solamente para alguien en específico de un país, o de una región o de una raza. Este gran e importante mensaje es para todas las naciones, para toda la gente del mundo y tú tienes que hacer que llegue.


  1. El mensaje del evangelio debemos compartirlo en todo momento: Aparte de que ya tenemos esta tarea, se nos explica en 2 Timoteo 4:2 que debemos hacerlo no cuando creamos correcto y oportuno hacerlo, sino “a tiempo y fuera de tiempo”. Tú podrías preguntarme, ¿y si estoy cansado aún así debo ir y compartir el mensaje? O ¿pero la gente no se incomodará cuando lo haga? La Palabra es clara, dice que se debe hacer siempre y en todo momento lo creamos oportuno o no.

  2. No es nuestra responsabilidad que la gente crea esto: Acá dividiremos este tema en dos partes. La primera es que puede que en el fondo de tu corazón no te agrade la idea de compartir el evangelio porque sientes la presión de que necesitas tener una respuesta positiva de la gente que lo reciba y de esta manera haya sido “eficaz” la palabra que hablaste. Puede que tampoco te guste sentir la responsabilidad de convencer a la gente de su pecado y de la salvación, y es por eso que mejor ni lo mencionas. En cualquiera de los dos casos anteriores déjame compartirte este versículo: “Y cuando Él venga (El Espíritu Santo) convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” - Juan 16:8.

Nosotros no vamos a convencer a la gente de que ha pecado, ni tampoco que necesita arrepentirse. Amigo y amiga esto es trabajo del Espíritu Santo, solamente a Él le corresponde esta importante tarea. Recuerda, a ti y a mi se nos pidió solamente que compartamos el Evangelio y discipular, nada más.


La segunda parte de este tema es que debemos saber que básicamente tendremos dos respuestas de la gente. Habrá quienes aceptan este evangelio, se arrepientan de sus caminos y vuelvan al Señor y sean salvos y de igual manera habrá quienes no lo acepten. Quiero que tengas siempre en mente lo que sigue que se nos dice en Marcos 16:16 “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. La Palabra es clara y cada quien es libre de decidir.


  1. El Ministerio de la Reconciliación: Otra cara de esta responsabilidad que tenemos es que nosotros debemos “rogarle” al mundo que se reconcilie con Dios. Este ministerio refleja lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. No merecíamos ese favor, ni merecíamos esa ayuda de parte de Jesús. Fue Él quien nos ayudó a restaurar la relación con Dios que el pecado dañó. Esto lo puedes leer en 2 Corintios 5, sobre todo en los versículos 18-20: “Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!”. Así que cuando pienses en la palabra evangelizar espero que venga a tu mente básicamente tres cosas: Nosotros somos responsables de hacerlo, no existe un tiempo perfecto para ello y no importando el resultado que obtengamos ya que debemos saber que somos los embajadores del ministerio de la reconciliación por lo que hizo Cristo en la cruz.


Bueno, ya que tenemos claro estos cuatro puntos pasados debemos responder la siguiente pregunta: ¿Cómo se evangeliza?


Para evangelizar es necesario que nuestro mensaje siga un patrón. No importa de qué forma iniciemos la plática sobre el importante mensaje de salvación, siempre debemos asegurarnos de que mencionemos un par de cosas súper importantes, para lo cual he elegido estos versículos de 1 Corintios 15:1-4


  1. Cristo Murió por nosotros conforme a las Escrituras Esto, no sólamente es para decirles “Jesús murió por ti”, sino es para que agreguemos un poco de contexto y darle peso a la historia de nuestro Salvador. Esto de “conforme a las escrituras” es muy importante porque está avalando el primer hecho mencionado. Es valioso que conozcamos aunque sea lo básico y es que desde el Antiguo Testamento, muchos siglos y siglos de años antes de que viniera el Mesías, los profetas estaban anunciando su venida.


Y para eso acá te comparto estos versículos pueden ayudarte a repasar estos datos: Génesis 12:3 (el pacto con Abraham menciona la bendición que será su simiente para el mundo entero y es que hablaba de que de su descendencia vendría Jesús (Mateo 1:1-17)); Isaías 9:1-2 y Isaías 6, Salmo 110:1-4, Miqueas 5:2, Isaías 53:5 y muchos otros.

  1. Que fué sepultado y que resucitó al tercer día Esto es clave, nosotros no alabamos a un Dios que murió y que ahí quedó, sino a uno que con su Espíritu Santo levantó a Jesús de la misma muerte y así la venció (Romanos 8:11).


La cruz de Jesús fue el pago que Él realizó por nuestras vidas, y la sepultura fue un recibo del pago, como quien dice “ya está saldada esta cuenta”. Ahora bien la resurrección fue para nuestra justificación (Romanos 4:25). Por esto es que Jesús es el único que puede perdonarnos, lavarnos y justificarnos delante de Dios que es tres veces santo (1 Corintios 6:11).

  1. Conforme a las Escrituras

Por último, como recomendación indicativa de Pablo, volvamos a comprobar el hecho de que Jesús murió y resucitó con hechos históricos que se habían profetizado hace muchos años atrás. Para esto último puedes tener en mente estos otros versículos, hay muchos más pero puedes comenzar con estos: Salmo 16:10, Salmo 49:15, Job 19:25.


Con estos tres puntos en mente, puedes optar por diferentes técnicas para compartir el evangelio, como puede ser usar comparaciones, testimonios, estudio bíblico, el arte, la música, una charla casual, una animación, etc. Asegúrate entonces de hacerlo de la manera en la que el Espíritu Santo te indique, y que sea no para glorificarte a ti mismo en ninguna de estas maneras sino, glorificar al Padre.


Quisiera ir terminando con reflexiones en la urgencia de predicar el evangelio.


  1. Las almas de nuestros “amigos” están en riesgo de perderse eternamente porque nosotros tenemos la solución pero no queremos dárselas. Quizás nos sentimos inadecuados (En caso haya pecado en tu vida el Señor nos manda a confesarlo y arrepentirnos, y si no estás seguro de que seas el correcto para hablar por tus muchas fallas, como a mi me pasaba antes, recuerda que debes luchar por vivir una vida con la ayuda del Espíritu Santo. Esta vida debe agradar al Señor y también es una que se dedica a estudiar Su palabra para que así sepas lo que le agrada o desagrada a Dios) o muchas veces es para no incomodarlos, aunque decimos que los queremos/amamos.

  2. Pensemos en cómo estaría nuestro grupo cercano de personas, el grupo lejano de las mismas, nuestro vecindario, nuestro departamento, nuestra ciudad, nuestro país, y otras naciones si todos los que somos cristianos tomáramos la Gran Comisión y el Mensaje de Reconciliación como algo urgente que compartir. Pensemos en qué pasaría si discipuláramos a aquellos que han recibido el evangelio y han sido bautizados ¡Sería maravilloso poder ser testigos de las vidas redimidas y de los cambios en estas personas!


¡Que el Señor y Su Espíritu Santo hablen nuestras vidas con estas palabras que se han escrito hoy y nos apremie, osea apure, a compartir el evangelio a otras personas!

¡Un abrazote!

Meli


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