• ONE┃99

Sarita


¡Hola! Me llamo Sara González, tengo 22 años (que raro siento decir esto jajaja) y este es mi testimonio. Como muchas personas, tuve la bendición de crecer en un hogar cristiano y escuchar de la Palabra de Dios día a día, pero no Le conocía personalmente.


Desde que era pequeñita mis papás me llevaban a la iglesia cada domingo. Fue acá donde con solamente 2 años y medio, Dios me dio la oportunidad de empezar a servirle en un grupo de coreografía infantil con Miss Tani. No sé cómo, pero aún recuerdo las coreografías jajaj. Además de bailar también cantábamos canciones cristianas para niños. Al año siguiente, Dios me permitió formar parte de la grabación de un CD cristiano llamado “OBDC”. Cuando cumplí 6 años empecé a servir en el ministerio infantil de mi iglesia, en el grupo de coreografía y también atendía a los niños de 3 a 6 años. Más adelante el Señor me llevó a servir en el área de jóvenes.

A pesar de que para ese momento ya había prácticamente servido a Dios durante casi toda mi vida, había un problema. Cada cierto tiempo cuando en la iglesia hacían un llamado para recibir al Señor, yo pasaba a hacer la oración de fe sin comprender realmente las palabras que salían de mi boca. Esto anterior lo hice en muchas ocasiones. Llevaba toda una vida en la iglesia, pero tristemente aún no conocía verdaderamente a Dios.

A partir de los 16 años, además de mis estudios, empecé a involucrarme en muchas actividades para ocupar mi tiempo entre semana. Los fines de semana los pasaba en la iglesia. Y acá viene lo importante. A pesar de que hacía muchas cosas que me hacían feliz y me gustaban, en el fondo me sentía vacía y perdida. Lo peor de esto, es que yo me creía la mejor cristiana y ni siquiera tomaba tiempo dentro de esas miles de actividades para leer la Biblia, ni pasar tiempo con el Señor (en fin, la hipocresía jajaja). 










Un día mientras estaba recostada en la cama viendo Disney Channel, llegó mi abuelo e inesperadamente me preguntó directamente (con voz súper ronca): “Mija, ¿está usted segura de su salvación?” Sin dudarlo mi respuesta fue un rotundo NO. Él me guió para hacer la oración de fe y fue en ese preciso día cuando realmente entregué mi vida al Señor. Las cosas no cambiaron mágicamente de un día para otro, poco a poco Él fue sacando a luz cosas que habían en mi corazón que no le agradan y se fue revelando en mi vida a través de Su palabra. (Salmo 51:10, Job 42:5)

Dando un salto en el tiempo, ya cuando estaba estudiando diseño gráfico en la universidad, una amiga me invitó varias veces a un grupo de estudio bíblico llamado ONE99. A pesar de su insistencia durante todo un año, yo nunca acepté su invitación. Al segundo año de esta carrera decidí, literalmente de un día para el otro, salirme. Realmente esto no lo pensé muy bien y tampoco le consulté al Señor cuál era Su voluntad. (Por favor amigos, no hagan.) Luego de tomar esta decisión me empecé a sentir insegura en todo lo que hacía. Ahora comprendo que había fundamentado mi identidad en “mis” dones y talentos artísticos, pero no en Cristo Jesús.

Un año después empecé a estudiar en otra carrera y Dios me abrió las puertas en un lugar, que ha sido de mucha bendición para mi vida, donde podía estudiar y trabajar al mismo tiempo. Nuevamente Dios me presentó a ONE99 a través de un post en Instagram, justo para la celebración de su primer aniversario. De milagro mis papás nos dejaron ir a mi hermana y a mí, aunque prácticamente no conocíamos a nadie. Llegar al grupo fue muy bonito, porque aunque nunca nos habíamos visto, nos recibieron ese primer día con un cariño genuino que nos hizo sentir como si ya fuéramos parte del grupo desde hace mucho tiempo.

Al inicio no entendía para nada su forma de estudiar la Biblia. Yo decía en mi mente: “Que complicado todo esto de los colorcitos, las figuras y ¿por qué tantas preguntas?” Fue con el paso del tiempo que en cada estudio comencé lenta pero genuinamente a comprender más y más de la Palabra. El estar en ONE99 ha sido de muchísima bendición en mi vida, ya que a través de ello me he podido acercar más a Dios. También me ha permitido encontrar hermanos y hermanas en Cristo, quienes aman al Señor con todo su corazón y con quienes puedo caminar, aprender y crecer en el Él.


Al conocerle más a Él y Su Palabra, comprendí que mi identidad y toda mi confianza debe estar en Él, no en mí misma. Comprendí que todos esos dones, talentos, creatividad e ideas, que yo creía que eran míos, provienen solamente de Él. Eso me llevó a regresar al arte y al diseño, el cual había dejado por un tiempo porque no me creía capaz de hacerlo. Sin embargo, ahora cuando realizo algún diseño ya no es para decir “que pilas soy”, sino que cada arte que realizo lo hago únicamente para la gloria de Dios. Me emociona mucho pensar en ello, en estar haciendo la voluntad del Señor a pesar de que a veces soy un poco necia y me cuesta jajaja. Ahora disfruto y comprendo que puedo compartir sobre Él a través del arte, de los dones y talentos que Él me dio.




A finales del 2020, el Señor me dio la oportunidad de empezar a servirle en ONE99 en el área de “Creación de Contenido” y estoy súper agradecida con Él porque me ha permitido compartir con cada uno de los chicos del liderazgo y de Community.

Lo último que les quiero decir es que Dios ha sido bueno en todos y cada uno de los días de mi vida. Sé que Él tiene un plan perfecto, que tiene en Sus manos mi vida y la de cada uno de ustedes, y no hay nada mejor que eso. ¿No les emociona pensar en eso? ¡Porque a mí sí! La vida con Él es emocionante, con todo y pruebas incluídas (Santiago 1:2-4). Y pues sinceramente no sé qué sucederá en los próximos años con cada uno de nosotros, pero pidámosle a Dios que siempre podamos ser usados por Él y creciendo cada día más por medio de Su palabra.

Que Dios los bendiga, que los guíe siempre en Su camino y que sus corazones siempre estén cerca de Él. ¡Un abrazo!

Sarita





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