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¿Por qué los padres son autoridad?

¿Qué es lo que se nos viene a la mente cuando pensamos en la palabra autoridad? Reflexionar sobre esto nos hace reconocer que hay alguien con mayor poder sobre nosotros. ¿Es eso atractivo para ti? Lo más probable es que no, pero espero poder hacerte cambiar tu perspectiva, no con mis palabras ni pensamientos, sino con lo que la Biblia dice al respecto. Por esta razón te sugiero que tengas a la mano tu Biblia.


Abraham en Génesis 22 será nuestro primer caso de estudio. Utilizaré la historia del sacrificio de Isaac como ejemplo. Solamente es importante recordar que en Génesis 18, Jehová mismo le hace la promesa a Abraham del nacimiento de su primogénito a quien llamará Isaac. Esto era algo imposible humanamente hablando ya que tanto él como Sara, su esposa, eran mayores. Ok, Dios hizo el milagro y nació Isaac. Ahora volvamos a Génesis 22: Es muy temprano, el sol no ha salido aún, Abraham e Isaac van de camino a un monte a realizar un sacrificio. Sin embargo no es cualquier sacrificio y ahora verás por qué:


Y Dios dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré - Génesis 22:1 LBLA

Leer esto es impactante, pero aún más es saber que Abraham fue obediente a lo que Dios le estaba ordenando. La cadena de obediencia continua. Isaac sube el monte cargando la leña, donde momentos después será amarrado para ser sacrificado por su propio padre sin resistirse.

Hice esta gráfica para ilustrarlo porque creo que se comprende mejor. Isaac acepta y se somete bajo la autoridad de Abraham porque Abraham está obedeciendo las instrucciones de Dios. Ambos están bajo la autoridad de Dios y esta jerarquía se respeta.


La autoridad de Abraham está validada porque él mismo está sometido bajo la autoridad de Dios. Por lo tanto las indicaciones que él toma no son aleatorias, son instrucciones puntuales y validadas por Dios mismo. Por esta razón Isaac no duda, no alega, ni cuestiona a su Padre. Si aún no conoces el desenlace de esta historia te recomiendo que termines de leer Génesis 22.


El segundo caso de estudio es uno muy parecido y también bastante conocido: Jesús sometiéndose voluntariamente a las instrucciones de Dios, su Padre. Toda la vida de nuestro Salvador está marcada por una obediencia absoluta, pero seleccioné Juan 5 como un ejemplo claro.


En un día sábado una gran multitud se reúne junto a un estanque llamado Betesda. Están esperando que el ángel del Señor agite la superficie. ¿Por qué? La primera persona que se sumergía luego de este suceso quedaba sanada milagrosamente. ¿Quién no desearía ser sanado? Entre todas las personas se encontraba un hombre que llevaba 38 años enfermo. Él era paralítico. Jesús se le acerca, le pregunta si desea ser sanado y el paralítico responde que no tiene quién lo meta en el estanque. ¿Y ahora qué? Leamos:


Jesús le dijo: Levántate, toma tu camilla y anda. Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar. Y aquel día era día de reposo - Juan 5:8-9 LBLA

Muchos judíos no estaban de acuerdo con ver al ex paralítico cargando su camilla porque era día de resposo. ¿Qué extraño o no? En vez de estar celebrando por su sanidad estaban cegados por su religiosidad. Ok, sigamos. La situación se agrava pues ahora estos mismos judíos están buscando a Jesús para matarlo. Y es en el versículo 19 de este mismo capítulo donde viene el bombazo:


Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera - Juan 5:19 LBLA

Esto es lo importante acá: Jesús mantiene una constante comunicación con Dios, es una relación perfecta y ejemplar. Es por eso que Él no actuaría por voluntad propia, se somete bajo la autoridad de Dios. Con base a lo que Dios dice toma acción y realiza milagros como en este ejemplo: sanar al paralítico. Sus discípulos luego toman parte de esta jerarquía cuando ocurre el milagro de la alimentación de los cinco mil en Juan 6.

Los discípulos obedecen a Jesús, porque Él está bajo la autoridad de Dios, su Padre, quién permite el milagro a través ellos.


Ya para ir finalizando apliquemos todo esto a nuestro contexto. Nuestros papás fueron puestos como autoridad sobre nosotros por Dios, ellos son responsables de seguir las instrucciones de Él y guiarnos. Nuestro papá realmente es el responsable de dirigir todas las decisiones en nuestra casa. Nosotros como hijos somos responsables de seguir sus órdenes honrándolos como se nos manda en Éxodo:


Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da - Éxodo 20:12

Lo interesante de esto es que en cierto punto, si es la voluntad de Dios, a nosotros nos va a tocar realizar lo mismo con nuestra familia. Ahí cambiará la posición en la que nos encontremos en esta gráfica, pero Dios seguirá estando siempre sobre nosotros.

Hijos: Debemos someternos bajo la autoridad nuestros papás, honrándolos como Dios manda, no importando sus acciones. Esto no es negociable, Dios no menciona excepciones en Éxodo 20:12. ¿Queremos una larga vida en esta tierra? Ya sabemos qué hacer.


Padres: Son responsables de guiar a sus hijos tomando como base siempre las indicaciones que Dios les mande, tal como Abraham y Jesús obedecían a Dios. Proverbios 22:6 dice: Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él. No callen lo que es correcto, no callen lo que debe ser enseñado. Su corrección nos puede salvar la vida y traerá paz a la suya. Proverbios 23:13 dice: “No escatimes la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá”.


Al estar bajo autoridad tenemos a quién correr en busca de protección, tenemos a quién acudir para encontrar respuestas, tenemos a quién rendirle cuentas y por lo tanto tenemos a alguien que se hará responsable de ayudarnos en todo tiempo. ¿Por qué los padres tienen autoridad? Porque modelan lo que Dios hace por nosotros y por ellos mismos. Nuestros papás nos colocan límites porque nos aman y Dios nos ama aún más. Vivir bajo Su autoridad no es una carga, es un gran privilegio y una libertad que espero ahora puedas empezar a disfrutar.


Sinceramente no encuentro mejor conclusión que lo que Pablo expresa con tanto amor en Hebreos 12:5-11:


“(...) Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia”.

Esto fue todo por hoy amigos. Que Dios nos siga hablando - Fabriccio Díaz

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