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"¡No me alcanza el tiempo!"

- ¿Alguna vez te has sentido así? Y si como yo, te has dado cuenta que no sabes manejar bien tu tiempo, quiero decir, se te va de las manos, paras haciendo todo al último minuto, crees tener más tiempo del que en verdad tienes y al final no, llevas una agenda apretada, quisieras poder quedar con amigos pero no puedes por todas las actividades que tienes, etc. ¡Entonces esta entrada es para tí!


Interesantemente el Salmo 90:12 dice: “Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”


Esta es una petición hacia Dios para que nos haga conscientes de nuestros pocos años sobre la tierra comparados con Su ilimitada existencia en el tiempo. Y que como resultado podamos vivir de forma sabia, es decir, de forma que aprovechemos el tiempo para vivir como a Él le es agradable.


Entonces, desde una perspectiva Bíblica ¿Qué le agrada Dios en este aspecto?


Para responder esto vamos a ver otra característica de nuestro Dios y unirla con su atemporalidad (Ilimitado por el tiempo). En Apocalipsis 22:13 Dios dice:


“Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin.”


Cada una de estas son afirmaciones que tienen que ver con el tiempo y el orden. Quieren decir que Jesús mismo es el Principio y es el Fin, que en Él se contiene el tiempo pero no está limitado por este porque Él fue quien lo creó. Así que, Dios no es sólo atemporal, sino que ¡Es Dios Creador!


Es más, uno de Sus nombres es: Elohim que significa “Dios” y “El Creador todopoderoso”. Este es el nombre que se usa en Génesis 1. Allí encontramos la narración completa de la Creación, y la primera definición de tiempo la hallamos en el versículo 5, después de que Elohim creó la luz y la separaró de las tinieblas. A ambas les dió nombres específicos que denotaban tiempo, y luego se definió el primer periodo de tiempo en la historia:


“Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.”


Dios es Dios Creador Todopoderoso, y dentro de todo lo creado incluye el tiempo. Es importante que resaltemos que el mismo Dios que creó el Universo entero, creó el tiempo y nos creó a nosotros. Esto nos lleva a comprender que nosotros no somos los creadores ni del universo, ni del tiempo, ni de nosotros mismos. Por esta razón, no somos dueños de nada. Realmente no tenemos derechos sobre nada de lo que aparentemente poseemos. Simplemente nos fue dado por Dios.


Piénsalo. Ni siquiera el aire que respiras lo creaste tú. De manera que todo lo que tienes es, en pocas palabras, prestado, y Dios es el verdadero dueño de eso.


Él nos hizo con la capacidad y el orden de ejercer dominio (Gn. 1:28) sobre todo lo creado. Esto significa que podemos y tenemos que administrar lo que el Señor creó. También implica que debido a que Él es el dueño y nosotros los administradores / mayordomos de Sus pertenencias, le rendiremos cuentas a Dios sobre el uso que le dimos a Su creación y todo lo que nos ha dado. Esto es un fuerte llamado a la responsabilidad ante Dios sobre cómo administramos el tiempo que en Su gracia, nos da.


¿Cómo hacer un mal uso del mismo?


Estos son algunos ejemplos: Pensar que el tiempo me pertenece y puedo hacer con él como yo quiera, mal gastarlo, perderlo, no ser sabio con él, invertirlo en cosas que Lo ofenden, explotarlo negativamente, etc.


Todo lo anterior invalida el Salmo 90:12 y todo lo que acabamos de aprender. Por eso, a continuación te dejo 3 tips que pueden ayudarte para manejar mejor tu tiempo:


1. Aprende a diferenciar entre lo que es “primordial” de lo que es “importante”. Lo primordial tiene que ver con todo aquello que, de no hacerlo antes que otras cosas, puedes afectar el resto de actividades de tu día, semana u otro plazo de tiempo. Por ejemplo: tu relación con Dios, tus estudios, el trabajo, y tu familia. Todo lo demás podrá ser importante pero no primordial: ir de compras, ir al cine, navegar por las redes, etc.


2. Haz una agenda de tu semana en general que tome en cuenta tus prioridades, antes que lo importante. Y basa lo importante de acuerdo a ellas. Recuerda no saturar tu agenda semanal. Más de 5 prioridades por día puede resultar en frustración por incumplimiento de ellas.


3. Practica tener periodos de trabajo intermitentes con períodos de descanso. Esto te permitirá desestresarte y continuar con un buen nivel de concentración y eliminar la ilusión de contar con mucho tiempo cuando no sea así.



En conclusión: ¡Acabamos de desbloquear un nuevo nivel en el manejo del tiempo!


Ora al Señor para que te muestre qué cosas importantes debes quitar del lugar de prioridades, y que Él traiga a tu corazón sabiduría en cuanto a la administración del preciado tiempo que te ha dado.


Cualquier duda, ¡escríbenos!

Estamos para ayudarte.



Con cariño,



- Zuly

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