nacimos para algo más

Yo no nací en tu familia ni tú en la mía, quizá fuiste prematuro o no, nacimos a horas distintas, en lugares distintos, etc. ; Crecemos poco a poco, a unos nos tomó más tiempo caminar que a otros, a unos les tocó una niñez superficial exigiendo actitudes de adultos y a otros no. Otros fueron vecinos y jugaban juntos, pero no era igual su situación. Luego la escuela ¡Tantas escuelas distintas, aulas, compañeros y maestros diferentes! Historias. Tenemos tantas para contar. Si nos reproducimos hay tantas formas de que eso suceda. Como por ejemplo: que no me enamoro yo de la misma persona que tú, o tenga hijos al mismo tiempo que mi mejor amiga. Tal vez me caso a los 40 y otros a los 18. Y de morir, ni se diga, pero antes de eso estamos viviendo tantas otras cosas que no están aquí descritas, que no vives tú igual que yo y viceversa. Podríamos seguir pero estoy segura que entendiste mi punto. A lo que voy es esto: Tú estás donde estás no porque es una simple casualidad, vives lo que vives, pero no de igual manera que nadie más. Y sólo por esta manera específica de cada uno de ser y estar en la tierra sabemos que no tenemos una vida sin un propósito sino que hay un sentido en ella, porque es parte del Plan de Dios. Si es de Dios es porque lo conoce todo y sabe exactamente lo que necesitas, y por qué y para qué estás aquí. Él, porque es Dios, conoce todos tus movimientos diarios, lo que piensas, y quién eres (Salmo 139). Y, si es un plan, hay un sentido para todo aquello que has vivido, que eres y que puedes llegar a ser.


Veamos un poco de tu vida. Su Palabra, que a continuación leerás, dice que fuiste formado por Él en el vientre de tu madre, tan específico es esto para tí, que descartamos que hayas resultado ser un “error”.


“Porque Tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.” Salmo 139:13-16

Así, que, si Él tuvo infinito cuidado en crearte y te hizo con tan grande amor ¡Maravillosa creación!, tiene todo el cuidado de lo que estás pasando y viviendo ahorita. Tu pasado estuvo bajo Su cuidado y dirección. Hemos aprendido ya, que aquellas equivocaciones y pecados tienen un propósito grande en Él para Su gloria y para que sea manifestada a tí, Su gracia inmerecida y gran misericordia. Una vez que nos hemos arrepentido y hemos vuelto a nacer en Él, Él nos adopta y pasamos a ser Sus hijos.


De esta misma forma, usa nuestras vidas también llenas de testimonio, historias, dones y maneras diferentes de ser específicas para Su gloria. Una vez estamos en Cristo, podemos estar seguros de estas verdades y de que somos escogidos por Él, para algo más. En Efesios 1:4 leemos: “...Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo…” ¡Antes de crear el mundo ya te había escogido!

En cuanto a que Dios es ya, nuestro Padre, indica que ahora tenemos un rol de hijos Suyos, amados. Su palabra dice en Mateo 5:48 que Él es perfecto. y por lo tanto nosotros también debemos ser así. “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”


Ser perfectos, tiene que ver con llegar a ser personas maduras, completas y con capacidad de amar. Implica también, un esfuerzo constante de llegar a ser así como Dios añora que seamos.


Si continuamos leyendo Efesios 1:4 encontramos para qué fuimos escogidos: “... para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”.

Para santificarnos y hacernos santos, el Señor usa Su palabra. (Juan 17:17)

Por eso no podemos olvidar lo que dice:

2 Timoteo 3:16 - 17 “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.”

Ser perfectos y ser santos, son ahora parte de nuestra vida. La palabra “santo” en hebreo es “Kadosh” y en el griego es “Jagios”, ambos términos significan “ser separados, en el sentido moral y espiritual, por tanto consagrados a Dios”. Somos separados por Dios, del resto de personas. Hay algo más en nosotros, que nos diferencia desde que somos hechos hijos del Dios que es tres veces Santo (Apocalipsis 4:8). Ser santos es también ser limpios y sin culpa, Satanás ya no nos puede acusar delante de Él (Romanos 8:33-39). Esto es exactamente lo que el Señor hace cuando entra a nuestras vidas y mora en nosotros (1 Corintios 3:16) y la expresión “sean santos” quiere decir que ahora mismo, en el presente debemos serlo. Y por lo tanto, significa que en el futuro también. Esto es, que estamos en un constante proceso de santificación. “Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo”. 1 Pedro 1:15-16


El propósito del Señor para nuestras vidas hoy es santificarnos, apartarnos, llenarnos de Su Espíritu, prepararnos para toda buena obra, salvarnos de la muerte eterna y del sinsentido de existencia. Y vivir para Su gloria “Todos los llamados de Mi nombre; para gloria Mía los he creado, los formé y los hice” Isaías 43:7. Esto indica que podemos y debemos hacer algo por Él, ¿Qué podemos hacer?


¿Te has preguntado por qué eres bueno para ciertas cosas (y para otras no tanto)? Ser bueno naturalmente en algo es tener un “don”, un regalo. Su palabra dice que es Él quien nos ha dado dones: “Dios nos ha dado diferentes dones, según lo que Él quiso dar a cada uno…” Romanos 12:6


No sólo te creó y formó en el vientre de tu mamá, cuidó cada detalle, te conoce y conoce todo lo que haces, sino que te ha dado dones que quiere usar hoy en maneras específicas, porque ya sabemos que todo lo que Él hace tiene un propósito.

Hechos 9:15 dice: “El Señor le dijo: “Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de los reyes, y de los hijos de Israel.” Ser creados para Su gloria es ser escogidos para llevar Su nombre a otros.

Claro que nuestra vida, disposición y actitud tienen mucho que ver. Porque podemos emplear nuestros dones para lo que no trasciende, lo que no va más allá de nosotros mismos o podemos dejar que sean y seamos instrumentos Suyos, creados para algo más, dejando nuestra manera de vivir anterior a Cristo.

“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.” 2 Tim. 2:21

Somos útiles al Señor. Nacimos para esto, que es infinitamente más especial y profundo de lo que te imaginabas. Lo puedes saber porque Él ha prometido darte más de lo que pides (2 Corintios 2:9), y porque Sus planes para tí, son de bien, para darte un futuro y esperanza. (Jeremías 29:11 )


Como somos creados por Dios, todos, buscamos naturalmente aquello que es eterno: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” Eclesiastés 3:11. Ese “sé que hay algo más” tiene una razón y por esta eternidad es que tenemos seguridad que después de esta vida debe haber algo más. Y sólo cuando estamos en Él, podemos encontrar la respuesta.


E incluso, al regalarnos eternidad en nuestro ser, también nos ha dado en y junto con Cristo, heredad. En el cielo, más allá de este mundo. Por Su Hijo, tenemos vida eterna para estar con Él después de esta vida. “Y, si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues, si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con Él en Su gloria.” Romanos 8:17. Para alabar y glorificar Su nombre, para vivir una eternidad en paz, en salvación, con gozo y fuera de lo que nos hace sufrir. Así es como nuestro Padre, ha dado propósito a nuestra vida al escogernos desde antes de la fundación del mundo, al hacernos salvos y santificarnos constantemente, proveernos de dones y capacidad para servirle. E incluso nos lo dá, después de la muerte.


Como puedes ver, tú y yo, no somos casualidad, no estamos aquí por error, sino que dentro del plan perfecto del Señor, podemos estar seguros que nacimos para algo más.


- Zuly

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