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Masculinidad como Dios manda - Parte 2

Cuando un hombre no sabe su propósito hace cualquier otra cosa menos su deber. Desde nuestra concepción, como hombres, ya veníamos diseñados para tareas específicas y muy importantes. Cumplir nuestro deber como lo que somos no es una carga, es nuestra responsabilidad. Sin embargo estoy seguro que leyendo esto ya te estás preguntando ¿cuáles son las responsabilidades de un hombre y para qué fue diseñado?


Si aún no has leído la parte 1 de esta entrada te recomendamos hagas click acá para poder así disfrutar los siguientes párrafos con todo. Muy bien ahora continuemos.


Si alguna vez tomamos una mala decisión, como hombres debemos estar dispuestos a afrontar las consecuencias. Usualmente las peores decisiones que como hombres tomamos ocurren cuando estamos en el lugar equivocado dejando a un lado nuestro propósito. Hay un ejemplo tan claro en la Biblia que mejor te lo presento a continuación:


Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta - 2 Samuel 11:1-5

Veamos qué llevó a David a cometer este grave error. Primero que nada el pueblo de Dios estaba en guerra y David no fue a la batalla. Él había sido ungido como rey de Israel y su deber era liderar al ejército en la batalla. ¿Qué rayos hacía en la casa real? Segundo: Cuando un hombre está desocupado su mente divaga fácilmente. Naturalmente buscaremos en qué ocuparnos y si no estamos cumpliendo nuestro propósito estamos errando el blanco. Tercero: David tomó a la mujer de otro hombre sabiendo perfectamente que uno de los diez mandamientos lo prohíbe. Ante todo esto David trató de cubrir su pecado a tal extremo que envió a matar a Urías, esposo de Betsabé. El profeta Natán es enviado por Dios para hablar con David al respecto. Natán narra una historia de un hombre rico que le quita a un hombre pobre su única corderita. David se enfurece y dicta una sentencia de muerte para el responsable de tal acto. Veamos qué dice cómo prosigue la historia en 2 Samuel 7-14:


Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. - 2 Samuel 12:7-14 RVR1960

David merecía la muerte por sus acciones, Él lo sabía muy bien. A pesar de que se humilló delante de Dios, pidió perdón y su pecado fue remitido, David no se libró de las consecuencias. Algo muy impactante es que fue el producto de esta infidelidad quién murió. Sí hubo muerte como resultado. Además de esto, la sentencia que Dios le indica a David sobre hacer delante de todo Israel lo que él había hecho en secreto se cumple en 2 Samuel 16:22. Absalón, hijo de David, se acuesta con las 10 concubinas de David a la vista de todo Israel.


¿Qué aprendemos de esto? Nuestras acciones siempre tienen consecuencias. Como hombres somos responsables de los sentimientos que despertamos en el corazón de una mujer a quién estamos tratando de enamorar. Nuestra iniciativa no es para jugar con el corazón de una mujer, es para empezar una relación con ella, conocerla, honrarla y finalmente casarnos con ella. Enamorar a una mujer y dejarla sin explicación no es de hombres. Si Dios no te confirma esto ni siquiera intentes jugar con el corazón esa hija de Dios, porque Él te va a pedir cuentas de ello. Ahora si tenemos la valentía para embarazar a una mujer aceptemos de la misma manera las consecuencias de nuestras acciones. Ser hombre es dar la cara, ser hombre es reconocer que nos equivocamos y que vamos a enmendar nuestra falta. David aprendió todo esto y pagó por sus acciones. Nosotros podemos aprender de ello y evitarnos graves consecuencias.


Ser hombres conforme al corazón de Dios, conforme al diseño original que Él nos dio no es fácil, pero el mundo los necesita, el mundo nos necesita. Hombres valientes que estén dispuestos a ser inquebrantables ante la tentación por agradar a Dios, hombres íntegros que no se dejen convencer por la corrupción, hombres que respeten el corazón de las mujeres y no jueguen con ellos. Conocer nuestro diseño original y cumplirlo es aceptar nuestro propósito. Ya basta de hombres irresponsables, ya basta de hombres inmaduros sin compromiso. Ser hombre es cumplir tu palabra en un mundo donde esta ya perdió su valor. Ser hombre es estar dispuesto a rendir nuestros deseos ante los Suyos y a aceptar que siempre serán mejores que los nuestros. Ser hombre como Dios manda no es una opción si se dice ser cristiano, es un mandato y no cumplirlo traerá consecuencias. Hombres, seamos lo que significamos, vivamos para Su honra bajo su diseño original.


Un hombre de Dios:

  • Sigue la voluntad de Dios antes que la propia

  • Es humilde para disponer sus planes y cumplir los de Dios

  • Administra y protege lo que Dios le ha dado

  • Reconoce que todo le pertenece a Dios

  • Toma responsabilidad de sus decisiones ante Dios

  • No juega con el corazón de una hija de Dios

  • Pelea por el corazón de una mujer y la honra como hija de Dios


Hombre: El primer confrontado con este texto soy yo mismo, pero espero Dios lo use para hacer lo mismo contigo. Pelea la buena batalla, sé hombre como Dios manda.

Mujer: Un hombre de Dios es digno de una hija de Dios como tú, pues sabe lo que le corresponde y velará por ti como lo que eres. No te conformes con menos.


Que Dios siga hablando a tu vida - Fabriccio Díaz

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