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Los binoculares de Dios

Somos bendecidos con tener la capacidad de poder apreciar y valorar lo que nos rodea, lo que vemos, lo que escuchamos, saboreamos, lo que palpamos. A esto se le conoce como estética. Cabe mencionar que esta misma palabra en su versión en inglés aesthetic por alguna razón está de moda y creo que se desconoce su significado. Volviendo a la tremenda y hermosa capacidad que tenemos para, a través de nuestros sentidos y escala de valores, apreciar todo nuestro entorno es una característica que compartimos con nuestro Creador. Acá es donde empieza lo fascinante.


Durante la creación en el libro de Génesis podemos ver cómo Dios se detiene cada día a ver y a calificar su obra como “buena”. Al concluir el sexto día en este inconmensurable proceso leemos lo siguiente:

Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto día - Génesis 1:31 LBLA

¿Qué podríamos esperar del más grande de los artistas? Definitivamente lo que Él creó era, es y será bueno. Esta palabra no solo significa bueno sino lo mejor, lo que rebosa, abunda y sobrepasa lo bueno. Imagina tener el privilegio de presenciar ese momento cuando a través de Su Palabra todo lo que vemos es llamado a la existencia. Sobrepasa mi comprensión y me deja en asombro. No puedo dimensionarlo.

¿Pero de qué me sirve saber esto? Creo que aunque jamás podríamos llegar a ser como Dios, definitivamente podemos aspirar a tratar de ver el mundo y Su creación como lo que es: la mayor obra de arte que jamás alguien va a superar. Lo bello de esto es que dentro de esta creación estamos nosotros. ¿Acaso podemos vernos como Él lo hace? ¿Acaso podemos valorarnos como Él lo hace? ¿Será que podemos tratar de ver a los demás como Él los creó? Colocarnos esa óptica frente a nuestros ojos definitivamente transformaría nuestras vidas.


Vernos al espejo despertaría asombro a la perfección de Su firma en nosotros y lo alabaríamos porque dedicó tiempo en hacernos únicos. Podríamos pararnos frente a otra persona y apreciar la obra de Dios en Su vida, como cuando nos paramos frente a una preciosa pintura en un museo. El mundo es un museo de Su arte y probablemente nos lo hemos estado perdiendo.

Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya! - Salmos 150:6 LBLA

Además de ver Su creación a través de Su mirada también podemos ver lo que a Él le desagrada, lo que a nuestro Padre le entristece. Como lo dice muy bien la letra de la canción Con todo de Hillsong “Déjanos ver lo que entristece Tu corazón”. Esto es muy fuerte, pero solemos obviar esta parte. ¿Será que el rechazo que día a día sientes al mirarte al espejo refleja lo que Él siente por ti? ¿Será que el pecado que en secreto cometemos glorifica Su Nombre que es sobre todo nombre? ¿Será que lastimaríamos a nuestros hermanos con las palabras que ya no lamentamos pronunciar si recordáramos que fue con Su voz que Él los formó?


¿Quién soy para criticar, minimizar, insultar, dañar, destruir, desvalorizar a Su misma creación? ¿Quiénes somos para cuestionar la forma en que nos diseñó el más grande Artífice del universo? Creo que hoy es un buen momento para quitarnos la máscara de críticos de lo que no comprendemos. Justo ahora es una oportunidad idónea para humillarnos delante de Dios y pedirle perdón por haber soltado Sus binoculares.

Pero el Señor dijo a Samuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón - 1 Samuel 16:7 LBLA

¿Cuándo sustituímos Su mirada por la apreciación escueta y frugal de lo que el mundo dice de nosotros y de Su creación? Herimos con palabras y pobres valoraciones a la obra de Sus manos sin recordar que de las mismas existimos. No hay filtro que opaque la singularidad que Él pronunció en nosotros, pero solo nosotros podemos detener su uso. La estética de Dios va más allá de una apreciación, ya que ante él y para Él todo tiene una intención, un propósito. Esto es lo que hoy debemos pedirle, lo que hoy debemos recordar y volver a creer.

Porque yo sé los planes que tengo para vosotros» —declara el Señor— «planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza (...) - Jeremías 29:11 LBLA

El Señor cumplirá su propósito en mí; eterna, oh Señor, es tu misericordia; no abandones las obras de tus manos - Salmos 138:8 LBLA


Fabri


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