• ONE┃99

¡LAS BUENAS NUEVAS!

Como hemos aprendido en entradas anteriores, el pecado es una carga tan grande que es fácil sentirse abrumado y sin esperanza. En especial cuando sabemos que no podemos limpiarnos de él y comprendemos que sus consecuencias en la tierra y delante de Dios son terribles. Recordemos que el pecado es algo que ha entrado a la humanidad por la desobediencia de Adán y Eva, y no podemos quitarlo de nosotros (Romanos 5:12). Como somos pecadores esto nos hace enemigos de Dios (Romanos 5:10a) y merecedores de Su ira (Efesios 2:3b), quien por Su santidad no tolera ni deja el pecado impune (Romanos 6:23a). Ante estos hechos sencillamente no tenemos un modo de salvarnos de nuestro destino, que es enfrentar la santa y justa ira de Dios ¡Sin duda son las peores noticias que hay!


Vivimos en una desesperada búsqueda por una forma de salvarnos. Podemos llegar a creer que podemos ser salvos por medio de las buenas obras, la religión o alcanzando algún conocimiento pleno. Pero sin importar que tan buenos seamos nosotros nunca podremos redimir nuestros pecados por nosotros mismos. ¿Crees que puedes limpiar la suciedad con un trapo sucio? ¡Definitivamente no! Lo mismo sucede con el pecado. Como pecadores es imposible que podamos limpiarnos de nuestro propio pecado (Isaías 64:6).

Sin embargo, Dios, entendiendo nuestra situación por Su infinito amor, gracia y misericordia, ha propiciado una forma en la que podemos ser limpios de nuestros pecados y justificados delante de Él para ser salvos de Su ira. Incluso para establecer una amistad con Él. Recordemos que en tiempos antiguos Dios le dijo a Su pueblo que para redimir Sus pecados debían de sacrificar a un animal puro y sin mancha. Este recibía los pecados de la persona y era sacrificado, cumpliendo lo que la Palabra dice: la paga del pecado es muerte. Ese sacrificio le otorgaba el perdón de sus pecados a la persona hasta que esta pecaba de nuevo. Esta forma de redención de pecados obviamente era limitada y debido a nuestra naturaleza pecadora, tenía que ser realizada constantemente. Para tener una verdadera redención que no fuera limitada era necesario un sacrificio puro y permanente. Este sacrificio que ofrecería redención para los pecados de toda la humanidad lo realizaría el hijo de Dios, Jesús, una vez y para siempre (Hebreos 7:25-26).


Pero, ¿Por qué Jesús?


La vida, el sacrificio y resurrección de Jesús son muy importantes para la toda la humanidad, por lo tanto aprendamos qué dice la Biblia de Él:

  • La Biblia nos dice que Jesús es el segundo Adán (1 Corintios 5:45 y 47) y lo compara con el primero ya que a diferencia de él, Jesús vivió una vida perfecta, no pecó y obedeció en todo al Padre. Incluso para cumplir Su plan para salvarnos aún cuando éste implicaba la muerte o sacrificio de Jesús en la Cruz

  • Jesús es Dios y se humilló a sí mismo tomando forma de hombre (Filipenses 2:6-8), y nunca dejó de ser Dios, aunque era completamente hombre. Esto le permitió vivir una vida santa (sin pecado) (¡Por eso buscamos seguir Su ejemplo!).

  • Como hombre, Jesús pudo morir cumpliendo con la condición de Dios para la redención de los pecados de la humanidad. El cuerpo de hombre que se le dió era para cumplir con esto. (Hebreos 10:5)

  • Es la propiciación por nuestros pecados (1 Juan 2:2) (el Cordero del sacrificio). Dado que ninguno de nosotros puede pagar por nuestros pecados o los de otros. Y tampoco vivir después de haberlos pagado porque como enemigos de Dios, por pecar contra Él, nos toca enfrentar la muerte eterna. Por eso, necesitamos esta propiciación. Incluso sabemos que en Su muerte y resurrección nos estaba reconciliando con Dios (2 Corintios 5:19a).

  • Jesús resucitó ¡Porque Él es Dios! A diferencia de cualquier ser humano, satisfizo la ira de Dios porque cumplió con el juicio de muerte por los pecados, no Suyos (2 Corintios 5:21a), sino que ¡de todos! (2 Cor. 5:15) Debido a Su santidad, venció la muerte y el pecado y vivió de nuevo. (1 Cor. 15:55-57)

  • Es Rey/Señor sobre todo y nuestro abogado eterno (1 Juan 2:1a). La Biblia dice que ascendió después al cielo para reinar a la diestra del Padre y abogar por los creyentes delante de Él (Marcos 16:19)

¡Estas son las buenas noticias! Que Jesús, siendo Dios, fue hecho hombre para venir a la tierra y cumplir con la voluntad de Dios de dar salvación a través de Su vida, muerte y resurrección a todos los que creen en Él ¡Y esto no por nada que hubiéramos hecho, sino por gracia y amor de Dios! (Tito 3:5 y Ef. 2:8-9)


16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.


Juan 3:16-21


¿Crees en el evangelio (que se traduce en buenas nuevas/noticias) de Jesús y lo que Él ha hecho para redimirte de tus pecados? En la siguiente entrada hablaremos de las dos posibles respuestas a esta pregunta ¡No te la pierdas!




Con cariño,

Isra y Zuly





25 views0 comments

Recent Posts

See All