• ONE┃99

Jesús: el Único porqué

Hablar de Jesús es como describir con amor al Amor mismo. Decir su nombre es poderoso, creer en Él es transformador, reconocerlo te da vida y celebrarlo nos da un propósito para compartirlo. ¿Has escuchado su nombre? ¿Acaso lo conoces? ¿Sabes por qué lo celebramos?


Estamos a horas de celebrar la navidad, pero hoy me encantaría que podamos reflexionar en darle el sentido correcto a esta celebración. Independientemente de la fecha, esto que te voy a contar es algo que jamás debemos olvidar: Jesús vino al mundo para restaurar la relación que Adán y Eva arruinaron en el Edén. Este grave error ocurrió debido a la desobediencia de una orden directa de Dios. Ambos pecaron, su consecuencia era la muerte y trajo consigo la ruptura de aquella hermosa relación de intimidad con Dios que solo esta privilegiada pareja conoció. La condena era permanente y todas sus generaciones sufrirían debido a este acto. Lo peor de todo es que entre los afectados por esta decisión estamos nosotros. ¿Qué podemos hacer para reparar el daño de tan irreparable error?


En el Antiguo Testamento, específicamente en Éxodo 30, se nos describe cómo el sumo sacerdote tenía la responsabilidad de santificar al pueblo de Dios a través un rito de purificación.


“Aarón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es al Señor” - Éxodo 30:10 LBLA


El pago del pecado es la muerte y con esta misma se cubrían las faltas de todo el pueblo. Este rito era necesario y lo seguiría siendo si Jesús no hubiese cumplido con su propósito: venir a la tierra para convertirse en un sacrificio puro y sin mancha, para morir como el peor de los pecadores y así pagar por nuestras transgresiones. ¿No es esto completamente injusto? Sí, definitivamente lo es.


Jesús nos amó tanto que dio su vida por la nuestra. Predicó con su ejemplo y vivió sus palabras. De sus labios salieron estas palabras


“Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos” - Juan 15:13 LBLA


Eso es amor, ese es Jesús, la única razón, el único porqué. Si leemos con atención las profecías del Antiguo Testamento hablan de un Salvador, de un Cordero que nos iba a redimir. El plan de Dios siempre fue y ha sido el de que podamos volver a estar con Él en perfecta relación, en perfecta intimidad.



Lo hermoso de esto es que la venida de Jesús ya estaba profetizada. Acá te dejo varios versículos que hablan de Él muchísimos años antes:


Su nacimiento virginal

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel - Isaías 7:14


Lugar de nacimiento de Jesús

Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad - Miqueas 5:2 LBLA


Nombres y atributos de Jesús

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz - Isaías 9:6 LBLA


La profecía de Juan, preparador del camino de Jesús

He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene —dice el Señor de los ejércitos - Malaquías 3:1


La entrada triunfal de Jesús

Regocíjate sobremanera, hija de Sión. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna - Zacarías 9:9 LBLA


Lo que se haría con los vestidos de Jesús

reparten mis vestidos entre sí, y sobre mi ropa echan suertes - Salmos 22:18


Nada de la vida de Jesús fue una coincidencia, todo estaba escrito y todo tenía un propósito. Su nacimiento es lo que celebramos porque es la evidencia que Dios cumple su promesa. Una promesa descrita a través del tiempo por muchas plumas de muchos hombres de Dios que ya describían a nuestro Salvador. Su venida a esta tierra nos demuestra que para Él no hay barrera que Su amor no pueda derribar. Ni siquiera la muerte lo pudo contener. Jesús es la celebración permanente que hoy recordamos, la celebración que hoy nos une. Nuestro Salvador es la razón por la cual podemos tener certeza que al morir con Él iremos.


Hoy no solo celebramos la navidad, celebramos la validez de un pacto restaurado por Jesús a través de su nacimiento. Celebramos que gracias a Jesús hoy tenemos acceso a la presencia de Dios, celebramos que podemos ser llamados hijos de Dios, que fuimos inmerecidamente perdonados y que ahora Jesús habita en nuestro corazón. Seamos embajadores de esta gran noticia, seamos conscientes de su inagotable gracia. Compartámosla, así como a nosotros mismos nos fue regalada.



Feliz navidad, Fabriccio Díaz


27 views0 comments

Recent Posts

See All