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Falta de carácter


¿Se te vino a la mente alguien cuando leíste el título de esta entrada? Es muy fácil que eso suceda. Sin embargo hoy me gustaría invitarte a que nos veamos reflejados en algunos personajes de la Biblia. Independientemente de tu temperamento, todos hemos tenido etapas en las que nuestra falta de carácter nos costó una gran lección. De igual manera han llegado días en los que nuestra irritabilidad ha ido escalando poco a poco hasta que de la nada: ¡Explotamos! Sí, definitivamente todos hemos pasado por esto. Muy bien, ahora sí empieza lo bueno.


Adán será el primer personaje bíblico que analizaremos bajo esta lupa. En Génesis 3 podemos leer cómo se rompió la perfecta relación de Dios con nosotros. Adán y Eva desobedecieron al comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. La clara instrucción había sido, lamentablemente, ignorada. En seguida ambos se dieron cuenta que estaban desnudos y el miedo los invadió. Dios se les acercó y ellos trataron de ocultarse. Lo que pasa a continuación es impresionante:


Y Dios le dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras? Y el hombre respondió: La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí - Génesis 3:11-12 LBLA

Lo primero que hizo Adán fue culpar a su compañera de vida. ¡Qué increíble! Aunque lo que él decía era cierto, la responsabilidad era suya. Adán era cabeza del matrimonio y a quien Dios le pediría cuentas al respecto de todo lo que bajo su cuidado sucediera. ¿Nos ha pasado algo similar?


Avanzando en la historia encontramos otro gran y conocido personaje: Abram. Vamos a enfocarnos en una breve parte de su fascinante historia. En Génesis 12 se nos cuenta que hubo hambre en la tierra por lo que Abram descendió a Egipto para pasar un tiempo ahí. Ahora veamos lo que él hizo:


Y sucedió que cuando se acercaba a Egipto, dijo a Sarai su mujer: Mira, sé que eres una mujer de hermoso parecer; y sucederá que cuando te vean los egipcios, dirán: «Esta es su mujer»; y me matarán, pero a ti te dejarán vivir. Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y para que yo viva gracias a ti. Y aconteció que cuando Abram entró en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa. Y la vieron los oficiales de Faraón, y la alabaron delante de él; y la mujer fue llevada a la casa de Faraón. Y este trató bien a Abram por causa de ella; y le dio ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos. Pero el Señor hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, mujer de Abram - Génesis 12:12-17 LBLA

¡Esto es grave amigos! Está más que claro que Abraham en ese punto de su vida no tenía el carácter para pararse y hablar claramente que Saraí era su esposa. Él debía defenderla, pero sobre todo debía saber que si Dios lo había llevado hasta ahí, Su protección estaría con él. ¿Qué clase de hombre hace esto? Lamento contarte que esta vergonzosa acción de Abraham se repite en Génesis 20 cuando él se encuentra con Abimelec. En pocas palabras, no aprendió. Ahora para echarle un poco de más leña al fuego te tengo que contar que Isaac, primogénito de Abraham y Sara, repite las acciones de su padre, solamente que con su esposa Rebeca en Génesis 26. Yo sé, qué cólera.


¿Qué aprendemos de Abraham? Abraham desconocía la autoridad que Dios le había conferido como hombre, como esposo de Sara y a su vez no tuvo el carácter para defenderla en una segunda ocasión. ¿Qué habrá pensado Sara? No lo dice la Biblia, pero asumo que fue duro para ella verse en esa situación. Otro aspecto que podemos ver en Abraham es que tampoco pudo transmitir la lección de este grave error a su hijo Isaac. Es importante que hablemos de nuestros errores del pasado, para así ayudar a quienes vienen después de nosotros a no caer en ellos nuevamente. Requiere de humildad, pero salvará de muchas heridas a quién desee escuchar.


Prosigamos con otro gran ejemplo bíblico que nos demuestra una gran falta de carácter: El rey Saúl. Para esto debemos avanzar un poco hasta 1 Samuel 10. El pueblo de Israel le estaba pidiendo al profeta Samuel un rey que gobernara sobre ellos. Ellos estaban rechazando el trato especial y único que Dios tenía con su amado y escogido pueblo. Así que después de consultar con Dios esta triste petición, Samuel unge a Saúl. Él sería el primer rey de Israel. Veamos qué sucede a continuación:


Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel, y fue escogida por sorteo la tribu de Benjamín. Entonces hizo que se acercara la tribu de Benjamín por sus familias, y fue escogida la familia de Matri. Y Saúl, hijo de Cis, fue escogido; pero cuando lo buscaron no lo pudieron hallar. Volvieron, pues, a inquirir del Señor: ¿Ha llegado ya el hombre aquí? Y el Señor respondió: «He aquí, está escondido junto al bagaje». Corrieron y lo trajeron de allí, y cuando estuvo en medio del pueblo, de los hombros arriba sobrepasaba a todo el pueblo - 1 Samuel 10:21-23 LBLA

Saúl ya había sido ungido, era un hombre altísimo y según lo que dice 1 Samuel 9:2 también era bien parecido. A pesar de tener todo esto carecía del carácter necesario. Desde el primer momento en que es presentado ante todo el pueblo como nuevo rey se estaba escondiendo. Es impresionante la humillación que Dios permitió a través de esta elección. Esta carencia en la vida de Saúl se verá reflejada a lo largo de su reinado. Además de todo esto, si avanzamos en la historia, Saúl no tuvo el carácter para ir y pelear con Goliat. Fue David, un pastor quien bendecido por Dios, lo logró matar.


Dando un gran salto al Nuevo Testamento, luego de la resurrección de Jesús, observamos a los 11 discípulos en una curiosa situación. Después de haber pasado tres años con el Hijo de Dios, viendo milagro tras milagro, profecías cumplidas y sucesos sobrenaturales que indudablemente demostraban quién Él era; los discípulos estaban escondidos y con mucho temor. María Magdalena ya había estado con ellos diciéndoles que Jesús había resucitado. Ella lo vio con sus propios ojos y trató de convencerlos de ello. A pesar de todo lo anterior, los discípulos no creyeron, pero veamos qué nos dice Juan 20:


Entonces, al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor - Juan 20:19-20 LBLA

Nos puede dar mucha risa leer esto anterior, pero creo que todos hemos tenido situaciones similares. Hemos visto el poder de Dios en nuestras vidas, hemos presenciado hechos sobrenaturales, hemos tenido encuentros personales con Él, hemos sentido Su hermosa e inconfundible presencia, Él mismo nos ha llamado por nombre y aún así dudamos, tememos y fácilmente abandonamos la seguridad inagotable que Su paz nos ofrece. Abandonamos en un abrir y cerrar de ojos el carácter que las pruebas que Él nos ha permitido experimentar han reforzado y reformado en nosotros.


¿Por qué Dios amaría a tantas personas con una falta de carácter tan evidente? Ahora la pregunta es personal: ¿Por qué Dios me ha amado, me sigue amando y me amará; sabiendo muy bien que he actuado similarmente a todos los casos anteriores? Es claro que Él mira más allá de lo que nosotros mismos logramos imaginar.


  • Abraham negó dos veces que Sara era su esposa, aún así él es el padre de la fe y a quien Dios mismo llama Su amigo en muchas ocasiones. (Isaías 41:8, Santiago 2:23, 2 Crónicas 20:7)

  • Isaac negó también que Rebeca era su esposa, pero fue escogido para ser la la confirmación del pacto perpetuo entre Dios y su pueblo (Génesis 17:19)

  • Saúl se escondió del llamado que Dios le había hecho: ser el primer rey de Su pueblo. Aún así fue la persona que Dios utilizó para engrandecer y hacer claro el potencial rey en que David se convertiría.

  • Los discípulos de Jesús tuvieron temor, dejaron de creer y uno lo negó tres veces, pero tras recibir el Espíritu Santo, son los responsables de haber compartido el evangelio en los inicios de la iglesia. Ellos fueron los instrumentos que Dios escogió para escribir partes claves del Nuevo Testamento. Los llamó para ser mártires por Su mensaje y así motivar a muchos a no negar su fe.


¿Tenemos falta de carácter? Seamos humildes para reconocerlo, pero no nos quedemos estancados. Aceptemos el llamado que Dios nos ha hecho, tomando a Jesús como nuestro ejemplo y permanezcamos en constante dependencia de lo que Él nos mande. No podemos vernos en el futuro como Él ya lo hizo, pero si Él nos ha escogido seguros podemos estar que para Su honra y gloria nuestra vida será. ¿Vamos a aceptar Su llamado? ¿Vamos a dejar que Él moldee nuestro carácter? Espero que nuestra respuesta sea: “Sí”.


Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada - Santiago 1:2-5 LBLA

Mantengamos siempre nuestro corazón dispuesto a ser moldeado por Él. Gracias por leernos. Un fuerte abrazo - Fabriccio Díaz

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