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¡EN EL CORAZÓN NO SE MANDA! ... ¿O SÍ? parte 1

Updated: Feb 12


¡Comencemos con muchas preguntas capciosas!


¿Cómo sé si es la persona correcta para mí? ¿Y si me gusta mucho y nos llevamos muy bien, importa que no sea cristiano/a? ¿En verdad puede ser tan malo que dos personas de diferentes creencias se amen y estén juntas? ¿Tengo que estar con una persona que sea full iglesia, se sepa toda la Biblia, y ore un mínimo de 9 horas al día?


Seguramente, alguna vez te plantearon estas preguntas, o te las hiciste tú mismo.


Mientras sucede que de hecho, como seres humanos podemos despertar sentimientos por cualquier persona cualquiera que sea su condición, nunca ha sido esto una capacidad mayor que la que tenemos de gestionar nuestras emociones gracias al lóbulo frontal que nos dió Dios.


No me malentiendan, las emociones y los sentimientos no son malos, pero tampoco lo es saberlos manejar. Manejarlos tiene que ver con identificarlos (saber/aceptar que sientes algo por alguien), analizar si debes o no sentir algo hacia esa persona, y luego decidir si los dejarás crecer o los detendrás.


Aquí necesitamos los valores y principios que forman nuestro juicio crítico, el cual viene del Lóbulo Frontal del cerebro. Estos son los que te dicen si debes o no sentir algo por alguien. Pueden ser tan externos como de tus padres o de la sociedad en la que vives. Estos también pueden ser internalizados como las verdades de la Palabra que ahora viven en tí, obra del Espíritu Santo, cuando entregaste tu vida al Señor y decidiste vivir según lo establecido por Dios.


Muy bien, entonces, ¡Comencemos a ver qué dice la Biblia! Resulta que ella también nos hace unas preguntas “capciosas”:


Lee 2 Corintios 6:14-18


Un vistazo general nos ayudará a comprender este pasaje:


La primera oración es una indicación directa: “No se unan en yugo desigual con los incrédulos”. El “yugo” es un instrumento que une a 2 bueyes que se usaba para nivelar el peso de su carga al arar la tierra. Si era desigual, uno terminaba jalando o cargando más peso que el otro, o no se podía lograr arar la tierra correctamente. “Yugo” aquí es usado para referirse al matrimonio (lo que une a dos personas para la vida) y todo lo que viene con eso como la crianza de los hijos y las relaciones intrafamiliares.


La “carga” que nosotros llevamos es la de vivir para Dios dando testimonio de Su gloria y participando del ministerio de la reconciliación, como también la formación de una familia. Si el yugo de ese llamado, lo compartimos con alguien que no es Su hijo y no comparte esa fé, es desigual, desequilibrado, y los resultados serán desastrosos. Puede llevar a un abandono de nuestra fé, amargura, peleas horribles, divorcio, desintegración familiar, depresiones, etc. ¿Qué pasaría si es igual?


Dios literalmente nos está diciendo en esta primera oración que no hemos de unirnos con yugo desigual. No está preguntando si nos gusta mucho la persona. Es una oración imperativa, en pocas palabras, es una orden directa. Recuerda que Dios es: "Adonai" que se traduce como Dueño, Amo, o Señor. (Cuando oras y le dices "Señor"... le estás diciendo "Amo") De manera que puede dar órdenes y nosotros, Sus siervos, hemos de obedecerlo.


Luego tenemos las preguntas (que son retóricas) cuyas respuestas correspondientes serían “ninguno/a”, en cada caso, porque son palabras contrapuestas con sus antónimos. Para visualizarlo haremos una lista rápida de las comparaciones:

(Vas a ver que aparece "Belial", este era el dios de los corintios)




Recordemos que 2 Corintios es una carta dirigida a la iglesia de Corinto cuyos miembros estaban recientemente convertidos a Cristo y estaban aún acostumbrados a estilos de vida que podían confundirlos y hacerles difícil ver las diferencias. Además seguían rodeados de una cultura que vivía de forma distinta a la que pedía su nueva fé. Entre las dificultades que enfrentaban estaba la de casarse o no con alguien que no fuera creyente en Cristo, sino en el dios Belial.


Para Dios sin embargo las diferencias eran claras, todo lo que no viniera de Su Hijo Cristo, quien es la Justicia y la Luz, y Sus seguidores - creyentes y Templos de Dios, era proveniente de otro dios o ídolos, de la injusticia, las tinieblas, y sus seguidores son incrédulos (en Cristo).


¡Ahora vamos a nuestros tiempos!


Los principios establecidos por Dios en Su Palabra nos sirven para saber cómo manejar nuestras emociones. Sin embargo, las aplicaciones no quedan tan simples a la hora de discernir quién sí y quién no, porque los casos no son sobre si adoran o no a Belial jajaja. En este caso, te ayudaremos a discernir desde lo más fácil hasta lo más difícil:


Según las descripciones del pasaje queda claro que los ateos y agnósticos (no creyentes en Dios) es un gran ¡No!

También cabe decir que aquellos que profesan otra creencia para salvación, tampoco. Esto es porque mientras no crean que solamente a través de Cristo es que tenemos perdón de pecados y acceso a Dios, alteran la verdad del evangelio y serían incrédulos por definición. Por ejemplo: si creen que es por sus obras, por otros intermediarios, otro iluminado, un poder especial, una raza, un rito, etc.


Bueno podríamos decir que terminamos la entrada con una conclusión bien simple: Es por obediencia a Dios y entendiendo por qué, que debemos unirnos con cristianos.

Pero aún en esta respuesta, hay trabajo qué hacer.


Dios aquí no habló en ningún momento de cristianos. Habló de los creyentes, hijos de Dios. Los cristianos pueden ser muchos, el cristianismo es una religión y los cristianos son quienes profesan esa religión. El problema está en que entre ellos los hay quienes no son verdaderos hijos de Dios.


Así que aquí hemos de cumplir con otra cosa que nos dice Dios en Su Palabra: distinguir entre cristianos nominales, fanáticos religiosos, y verdaderos cristianos/hijos de Dios.


¡Pero esto lo dejaremos para la siguiente entrada! No te la pierdas y descubre tips y características que te pueden ayudar… ¡Va a estar super interesante!

Uff ¿Sabías que había tanto que abarcar en este tema? Para mientras puedes meditar en lo que leíste.. ¿Qué cosas habló el Señor a tu corazón?



¡Nos vemos en la segunda parte!



Con cariño,

Zuly


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