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CORAZONES ROTOS

¡¡Hola amigos del Blog de One99!! Hemos regresado y estamos listos con nuevos temas, series y demás en este Blog. Antes que nada, queremos que sepas que en esta entrada trataremos sobre todo el tema de un “breakup” de relación de noviazgo. Sin embargo, si estás pasando por algún tipo de dolor causado por alguna amistad o familiar, sabemos que las verdades escritas aquí te pueden ayudar, así que te invitamos a que te quedes y leas por unos minutos.


Introducción


En este mundo no todo es color de rosa, ni siquiera cuando somos cristianos y tenemos al Señor en nuestras vidas. Este mundo está caído, y tu y yo, y todos los humanos en esta tierra estamos contaminados por el pecado (Romanos 5:12), y nuestra carne contaminada por el pecado, nos incita a ser egoístas, crueles, mentirosos, cobardes, orgullosos etc. (Gálatas 5:17) (Santiago 1:14-15) Y al ser de esta manera, o al actuar de esta forma, vamos a hacerle daño a alguien más, o nos harán daño a nosotros. Para causar dolor se necesitan al menos dos personas. Es por esto que este tema es de pecado en las relaciones.


Somos seres relacionales


Ya sean de amistad, familiares, o de noviazgo, las relaciones son parte esencial en nuestra existencia. Afirman de una y mil maneras que somos seres creados por un Dios que ama tener relación con nosotros. Somos un reflejo de Él.


Entonces, Dios planeó desde siempre que pudiéramos tener emociones, y que estas emociones nos apoyaran en el arte de relacionarnos con otras personas. No es lo mismo ver dos robots “interactuando” entre ellos, que ver a dos amigos humanos relacionarse entre ellos. El humano puede ofrecer calidez, recepción de las emociones del otro, respuesta ante la acción de otra persona y puede leer sentimientos reflejados en el rostro de dicha persona ¡Somos seres relacionales!


En la Palabra del Señor vemos constantemente el tema de la familia, amistades y relaciones, como la amistad entre los 12 discípulos, David y Jonathán, Salomón y la reina de Saba y otros reyes que brindaron su apoyo a este rey, Nohemí y Rut, Rut y Booz, Abigail y David, Tabita y su relación con tantas personas, etc. Podemos ver también cómo el pecado, las tentaciones y demás acaban con muchos tipos de relaciones, causando dolor, llanto, sufrimiento etc.

Algunos ejemplos son Abel y Caín, José y sus hermanos, Tamar y su hermano, la parábola del hijo pródigo, Saúl y David etc. Todos ellos sufrieron, ya sea físicamente o emocionalmente durante eventos, y en la Palabra se relata muchas veces este tipo de aflicciones y sentimientos que emanaba de alguno de estos personajes, como David, en el Salmo 35 o el 143 mientras era perseguido injustamente por Saúl.


¿Será que estos personajes quisieron exagerar su angustia y su llanto? ¿Crees tú que ellos sintieron cosquillas ante el dolor emocional y el único que les causaba dolor era aquel que se infringió físicamente en ellos? No, David en estos salmos, y otros personajes a lo largo de la Biblia, dejaron que se leyera sus expresiones a raíz del dolor en sus corazones… del dolor invisible.


Así que si estás pasando por una ruptura quiero decirte algo fuerte y claro: El dolor que sientes dentro, aunque muchos quieran ridiculizarlo o minimizarlo, es tan real como si te hubieran golpeado físicamente.


El dolor invisible/emocional si es real.


El dolor que sufrimos en momentos donde enfrentamos “estrés emocional” causado por romper con alguien es angustiante. Muchas veces se sentirá como si te partieran el corazón en varios pedazos, como si te faltara aire, como si te presionaran el pecho constantemente.. Y es que está comprobado que este tipo de eventos en nuestra vida daña con pequeñas cicatrices al corazón, lo que causa que este órgano pierda elasticidad y no se contraiga como antes y genera síntomas parecidos a un paro cardíaco.


Por lo tanto, sabiendo que este dolor es tan abrasivo, tan fuerte, tan real y hasta físico, ¿no le importará al Señor lo que estás viviendo? ¿Si obraron injustamente contra tí, si la persona que amabas te fue infiel, si quien te gustaba y con quien comenzabas a tener una intimidad relacional fuerte dejó tus sentimientos burlados al desaparecer como el aire, o si descubriste que con quien hablabas no era quien pensabas que era, no crees que el Señor tiene algo que decir sobre esto? ¿Le puedes hablar a Dios sobre lo que te está pasando aun en medio de otras situaciones tan terribles que vive la humanidad? Claro que sí. Y existen versículos en Su palabra que traen consuelo en medio de esto.


Qué dice Su Palabra.


Debes saber que Dios tiene un amor muy tierno por aquel que es inocente y es tratado con injusticia, y también tiene un furor especial para aquellos que obraron injustamente contra esta persona. A Dios le duele la maldad de la gente contra otras personas. Él sabe cómo te sientes, y conoce hasta tus lágrimas. Mira los siguientes versículos:

1 Reyes 8:32 Salmo 116:8 Salmo 34:18 Génesis 6:5-6 Salmo 23:4-5


Nahúm 1:3

..Y ciertamente el Señor no dejará sin castigo al culpable.”


Salmo 56:8 “Tú has tomado en cuenta mi vida errante; Pon mis lágrimas en Tu frasco;

¿Acaso no están en Tu libro?”


Romanos 2:6 “El cual (Dios) pagará a cada uno conforme a sus obras.”

Segundo, Dios nos creó con sentimientos, y sabe en qué clase de mundo vivimos, por lo que también nos ofrece un refugio en medio de los dolores “cotidianos” de la vida, y, al desear tener una relación cercana con nosotros, también nos permite compartir con Él nuestra emociones, lágrimas, llantos, y dolores, aun aquellos que callamos y mantenemos en lo profundo, aun cuando lo que queremos es preguntarle “¿porqué?”.


Salmo 91 Salmo 13 Mateo 9:35-36


1 Samuel 1:10 “Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.”


Salmo 62:8 “Confíen en Él en todo tiempo, Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él;

Dios es nuestro refugio.”


Tercero, Dios sabe todo. Él sabe cuando nos levantamos, y cuando nos acostamos, antes de que alguna palabra esté en nuestra boca, Él ya la conoce. De igual forma, el conocía que pasaría en esta relación que tuviste, porqué motivo terminaría, etc. Por lo tanto, Él sabe cómo ayudarte, cómo redirigir tus pasos a lo que en verdad debe importarte, que es todo aquello que esté relacionado con Su reino. Aun las rupturas de relaciones amorosas tienen propósito en la vida de los cristianos.


1 Pedro 1:6-7 Santiago 1:2-4 Romanos 8:18 2 Corintios 12:9-10


Conclusión.


Como habrás visto, a Dios sí le importa lo que vives, aun cuando se trata de tus relaciones con otras personas. Quizás querrás saber si pudiste haberte ahorrado esto que estás viviendo, o si te falta sabiduría y discernimiento para escoger bien a tus parejas, o quizás te estás preguntando por qué sigues escogiendo el mismo patrón de conducta en las personas ya que este tipo de dolor lo conoces muy bien…Para esto, nada mejor que buscar sabiduría reconociendo el poder soberano del Señor, del Altísimo, en tu vida, y temerle con reverencia.

Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Dios”.


Si necesitas más consejos sobre relaciones, puedes buscar más entradas en esta misma serie, “Tu yo y Nosotros”.


También quisiera advertir sobre dos situaciones.


Una es si tu eres quien afectó a otra persona.

Recuerda, Dios hará justicia, y ejercerá un juicio contra tus acciones, y si eres hijo del Señor, si eres salvo, esto será para tu bien. Evita hacer esto nuevamente, y si has generado un patrón de conducta constante que ha causado dolor en las personas que te rodean, te sugerimos no sólo buscar al Señor y entregarle estas cosas, sometiendo tus pensamientos/acciones a Su palabra, sino también buscar consejería y ayuda terapéutica. La clave para cambiar estas cosas en tí se encuentra en la fortaleza que el Señor puede brindarte si se la pides, para ser totalmente honesto y buscar ayuda.


La otra situación es si tú eres la víctima. No siembres ni hagas germinar la semilla de la amargura, la del resentimiento, y la de la autocompasión. Las tres son sumamente peligrosas. La amargura te lleva a considerar que nada es bueno, y ciega tus ojos de ver aquellas bendiciones del Señor que están camuflajeadas, también evita que puedas aprender del dolor a buscar un sentido más grande para tu vida en Cristo, lo que luego lleva al resentimiento, que es ese odio contra las personas ya sea las que te dañaron o cualquier otra. Dios nos pide constantemente en Su palabra que amemos a nuestros enemigos, y que dejemos que Él sea nuestro vengador, y obre con justicia santa y divina en contra de ellos. El juicio siempre vendrá aunque mires a tu agresor pasándola bien. Y finalmente, la autocompasión, que te lleva a centrarte en tí mismo, y a no superar las heridas, recordándolas una y otra vez, sin entregarlas al Señor, ya que poco a poco entenderás que al decir que estas herido puedes encontrar una excusa a tus comportamientos basados en la amargura y en el resentimiento. Dios desea que seas libre, libre en verdad, aún de aquellos que te lastimaron. Más adelante ahondaremos en el tema de la sanidad del corazón, ya que esta es una entrada dirigida al noviazgo y a su ruptura. Lamentamos la pérdida que hubo, y reconocemos que las rupturas duelen. Deseamos que en este tiempo donde se celebra el amor y la amistad, tengas aquí un espacio seguro donde tus emociones no se invaliden, y sepas que Dios es un Dios justo, y obrará a favor tuyo en Su momento, que puedes hablar con Él respecto a lo que sientes con toda honestidad, y que hay consuelo para ti. Esperamos haberlo logrado, y haberte traído un abrazo, consuelo y haber secado un poco tus lagrimas con la Palabra del Señor.


Con todo cariño, Meli


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