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¿Celebramos navidad?

La Navidad es una de las fiestas más famosas a nivel mundial que se celebra en todos los continentes, por personas de todos los orígenes y de todo tipo de creencias, o incluso por ateos. Por lo que surge la pregunta ¿qué es verdaderamente la Navidad? ¿Cuál es su origen y qué celebramos?


La Navidad es una festividad muy importante en el cristianismo. Su nombre proviene del latín “nativitas”, que significa nacimiento. Como su nombre lo indica, celebramos un nacimiento, pero no celebramos el nacimiento de cualquier persona, sino el nacimiento de Jesucristo, quien sabemos que es nuestro único Señor y Salvador, y que se lleva a cabo el 25 de diciembre y existen múltiples tradiciones que la acompañan.


Estas tradiciones son tan variadas como lo son las regiones donde celebran la Navidad, pero, podemos mencionar que dentro de las tradiciones más comunes se encuentran los árboles de Navidad, los intercambios de regalos, cenas familiares y decorar con luces los hogares. A pesar de que estas son tradiciones que han ido surgiendo, cambiando a lo largo de los cientos de años, encontramos una constante en la celebración y es la fecha en la que se celebra: el 25 de diciembre.


No obstante debemos de tener en mente algo muy importante: ninguna de estas tradiciones es Bíblica, porque en la Palabra de Dios no se nos manda explícitamente a celebrar el nacimiento de Jesucristo ni de hacerlo de estas formas.


Siempre ha existido una gran discrepancia respecto del origen verdadero de la Navidad, porque nuevamente, el origen de la Navidad como celebración, no es bíblico. En los evangelios nunca se menciona una fecha del nacimiento de Jesús. Algunos eruditos asumen que la fecha más probable del nacimiento de Jesús es en la primavera, dado que se relata que había unos pastores al momento del nacimiento a quienes se les anunciaron las buenas nuevas de la llegada del Salvador. Tradicionalmente la época más común en la que los pastores se encuentran afuera con sus ovejas es en efecto, la primavera, la cual va desde finales de marzo hasta finales de junio. En Israel, estas fechas estimadas ubican el nacimiento de Jesucristo de 3 hasta 6 meses luego de la fecha en la que comúnmente celebramos la Navidad.


Ahora, quizá te preguntarás ¿Por qué lo celebramos el 25 de diciembre? y mientras la razón aún es muy discutida, muchos se la atribuyen a un antiguo festival romano conocido como “Saturnalia” el cual era en dedicación al dios romano saturno. Este festival de 6 días de duración tomaba lugar del 17 al 23 de diciembre y se celebraba con banquetes públicos, intercambios de regalos (muchos de los cuales eran pequeñas lámparas de barro y candelas), fiestas privadas y un ambiente de carnaval en las calles. Saturnalia era una de las principales fiestas romanas. Pero no fue hasta que el cristianismo fue adoptado ampliamente en Roma que se dejó de celebrar saturnalia y se comenzó a celebrar La Navidad, como conmemoración del nacimiento de Jesucristo en su lugar, el 25 de diciembre.


Ya que sabemos que la mayoría de las tradiciones e incluso la fecha de la Navidad no tienen un orígen bíblico, nos podemos preguntar si nosotros debemos o podemos celebrar la Navidad. La respuesta es SÍ. Dada la razón, es importante que lo hagamos para gozarnos y anunciar su motivo principal: conmemorar y celebrar el nacimiento de Jesús. No con la intención y el deseo de anunciar alguna otra cosa. Recordemos que el hecho de que Dios como el Santo y Soberano, se haya hecho hombre (humillándose a sí mismo) y haya venido a morar entre nosotros, es un hecho milagroso, digno de ser celebrado, y de glorificar al Señor por eso. Puesto que si esto no hubiera sucedido, nadie de nosotros, que hemos creído en Su nombre, jamás, podría haber recibido perdón y gracia de Dios por nuestros pecados.


El propósito que Jesucristo cumplió al venir a la tierra, trasciende las tradiciones o conflictos que pueden haber para celebrar este día. Debemos regresar esta fiesta mundial, al motivo que la rescata (y que la rescató históricamente) de cualquier trivialidad. Apuntando a todos hacia Jesús y predicando sobre el milagro de la salvación por la amable voluntad de Dios, de Su Espíritu Santo y de Jesucristo, los tres como uno, para redención de una humanidad condenada a Su ira, por el pecado y la desobediencia a Él.


Por lo que el 25 de diciembre aprovechemos a juntarnos en familia para celebrar y hacer memoria de la vida de nuestro único Señor y Salvador Jesucristo, recordemos todas sus enseñanzas, aprendamos de ellas y transformemos nuestras vidas.


¡Que tu corazón rebose de gozo! ¡Que tu mirada trascienda las tradiciones,que adores el nombre de Dios por la grandeza de Su bondad, por el regalo de la salvación por medio de la obra de Cristo! Porque Él vino y aún vendrá una vez más.


¡Feliz Navidad! (;


“Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán “Emanuel” (que significa “Dios con nosotros”).” Mateo 1:21-23


“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”

Isaías 9:6-7

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