cambiando nuestra actitud

La actitud, es una pequeña palabra con un gran poder. Puede hacerte ver las cosas de una manera negativa o de una manera positiva. Sin ella, no puedes llevar a cabo lo que se nos ha encomendado como cristianos, que es vivir como Cristo.


En los temas anteriores leímos sobre cómo Dios usa nuestros errores para testificar sobre Su gran poder y providencia aún en medio de situaciones que parecen desfavorables en cualquier punto de vista, sobre la segunda oportunidad que encontramos en Jesús para volver a nacer y re iniciar nuestra vida dejando el pasado atrás y recordando que ahora somos llamados a algo mucho más impactante que sólo existir. Somos llamados a llevar a cabo toda obra buena, a ser personas santas, a ser maduros, capaces de amar hablando la verdad de la Palabra de Dios.


Ahora, debemos agregar un nuevo ingrediente a esta obra de arte que Dios está haciendo en nuestras vidas. Según el diccionario, la actitud es la capacidad con la que enfrentamos el mundo y las situaciones.Pablo, en Efesios 5:1, nos anima a nosotros los cristianos a imitar a Dios y sabemos que Dios se mostró humanamente como Jesús en esta Tierra. En Mateo 5:16 se nos anima a ser un claro reflejo del Señor.


Pero, ¿qué actitud es la que tenemos que imitar de Jesús? Bueno, Jesús oraba por todo, y no se preocupaba, amaba y no odiaba, perdonaba y no condenaba, no era defensivo ni retador, no provocaba por necedad, hablaba la verdad sin miedo aunque lo quisieran matar por eso, no maldecía a quienes lo lastimaban y perseguían, sino que confiaba plenamente en que el Juez que lo ve todo, lo juzgaría en Su tiempo y justamente. (1 Pedro 2:23) También respetaba a sus autoridades, y a sus padres les obedecía.


Israel, el pueblo amado por Dios, ha tenido una historia llena de quejas, de rebeldía, desobediencia y necedad. Una y otra vez el Señor les decía que regresaran a Sus caminos, que lo buscarán, que se arrepintieran, pero ellos, llenos de orgullo le daban la espalda. Así que venían terribles consecuencias, y cuando les dolía recibir el castigo de Dios, volvían sus rostros a Él y rogaban por ayuda. Él respondía y con amor los perdonaba, los salvaba de su castigo y de sus opresores. Así sucedía varias veces.


La actitud de Israel era un constante sube y baja por su necedad y orgullo de querer hacer las cosas a su manera e ignorar los estatutos del Señor.

Uno de los peores enemigos de mantener una actitud agradable al Señor es el orgullo.

Dios detesta el orgullo porque nos causa daños, y dolor.Pero una vez nos arrepentimos, y cambiamos nuestra actitud, así como Israel, Dios está dispuesto a perdonarnos y ayudarnos en cualquier situación que estemos viviendo.El no querer darle al Señor las riendas de las situaciones que estamos viviendo, el pensar que nosotros sabemos mejor cómo manejar la situación que estamos experimentando, el creer que tenemos un mejor concepto de cómo y cuándo y a quién aplicarle nuestra justicia por lo que haya hecho, es una actitud de orgullo y soberbia, y sólo traerá consecuencias negativas a nuestra vida.

Muchas veces el orgullo nos ciega y no nos deja ver en qué áreas estamos pecando, pero la palabra de Dios es luz, y todo lo que está oculto sale a la luz con la verdad. La verdad es la palabra de Dios.


Job fue otro ejemplo de actitud, pero de una actitud correcta.


En sus capítulos, este libro narra la historia de este hombre justo a quien Dios permite que Satanás toque. Le quita todo lo que tenía, lo deja sin nada, su familia muere, y recibe un tras otra mala noticia. Parecía que estaba siendo castigado por haber sido una terrible persona, aunque no lo era pero así fue cómo sus amigos le hacían sentir, aparte de todo.

Sólo, triste, ahogado en su situación, Job se arrodillaba y adoraba una y otra vez a Dios. También lloraba, y se quejaba, pero jamás maldecía a su Señor. Así que al final de éstas terribles pruebas, injustas, crueles y duras, Dios responde por él, y de todo lo que tenía, le da el doble.


Si quieres cambiar tu actitud respecto a cosas que estás viviendo, si sabes que hay un problema de orgullo y pecado en tu vida, debes volver tu rostro al Señor y buscar Su palabra. Deja que la Palabra enseñe todo aquello que está mal en tu vida y en tu corazón, y aunque duela, pide al Señor una actitud para reconocer que debes cambiar y que sólo Él es quien puede ayudarte en éste proceso.


Cambiando nuestras actitudes dejaremos que El actúe en nosotros, y que el Fruto del Espíritu florezca en nuestras decisiones diarias. Daremos testimonio en tiempo real de quien vive en nosotros y glorificaremos Su nombre ante aquellos que no creen en El.

Aquí les dejo más versículos que pueden leer respecto a la actitud:


Efesios 4:23-24

Santiago 3:9-10

Colosenses 3:10

Santiago 4:10

1 Pedro 4:1

1 Tesalonicenses 5:16-18

Colosenses 3:23-24


¡Ya saben que pueden enviar sus comentarios y expresar sus dudas libremente respecto a éste tema!


Un abrazo enorme. - Meli

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