Zuly

Hola, yo soy Zuly. Tengo 22 años y estoy terminando mi tercer año de Licenciatura en Psicología Familiar. Me gusta mucho ayudar a otros, pintar, leer, y convivir con familia y amigos. Soy hermana de Sam (ya leyeron su testimonio), y gemela de Meli (ya leerán su testimonio); y aunque venimos de la misma familia, mi experiencia en mi relación con Dios ha tomado caminos distintos ¿Por qué?, porque Él es un Dios personal, que busca estar en contacto con cada uno de nosotros de manera individual, para enseñarnos y darnos lo que cada uno necesita.


Recuerdo cuando a los 14 años decidí darle mi vida a Cristo, en genuino arrepentimiento de mis pecados y total reconocimiento de mi necesidad de Él. Desde que le entregué todo lo que soy, he tenido momentos en los que estoy muy cerca de Él y otros donde no tanto. Recordemos que Él ha prometido estar con nosotros siempre, todos los días, en todo momento (Mateo 28:20). Tanto es así que incluso sabe cuando nos levantamos y cuando nos acostamos a dormir, conoce nuestra rutina diaria y cada pensamiento, hasta lo que diremos antes de hablar (Salmo 139).


Sin embargo, aún como cristiana redimida por Él, he tenido que lidiar con luchas entre mi carne y mi espíritu, quiero decir: una lucha entre hacer “lo que se me dá la gana” que normalmente es actuar egoístamente y despreciar Su palabra y, vivir de acuerdo al Señor y el deseo ardiente en mi corazón de hacerlo. ¿Ha sido fácil? No. Pero Él siempre me ha ayudado, dirigiendo pacientemente mis pasos para regresar a Sus caminos y me fortalece en Su Presencia y Palabra. Puedo decir que he caído varias veces, pero por Su gracia, jamás he quedado en ese estado.


Cuando he estado en lo más bajo y separada del Señor, las personas que me han animado en Su palabra, confrontado con amor, apoyado para salir adelante y que han tendido una mano para levantarme han sido la bendición más grande en mi vida. Ellas me han ayudado orando por mí, recordándome Su palabra y Su bondad, hablando con sinceridad sobre lo que no está bien y lo que sí, dándome palabras de aliento, acercándose en los momentos más críticos. Las personas que llegan en estos momentos, y sin temor te hablan de Dios y Su palabra, son de Dios.


De igual manera, cuando estoy bien, las personas que mantienen en Su conversación a Cristo y Su palabra, que tienen alabanzas en su corazón por la bondad de Dios en momentos difíciles o de paz en sus vidas, que viven sin temor de acuerdo a Él; las personas que comparten sus testimonios y me animan a fortalecerme y crecer en la gracia y conocimiento del Señor (2 Pedro 3:18), han inspirado mi camino y agudizado mi visión, han evitado que me acomode y movido mi corazón a estar aún más cerca del Señor. Ellas han sido claves en mi relación con Dios y crecimiento espiritual. Y el resultado ha sido profundo gozo, amor, verdadera libertad y una fé cada vez más madura en el Señor, su obra y sus promesas. De manera que las caídas son menos y la libre obediencia a Su palabra se ha convertido en una firme manera de vivir.


Y es que todos, necesitamos la ayuda de otras personas que nos animen, e instruyan en el Señor en cualquier momento. Estemos bien, o mal. (Hebreos 10.19-25) Así que con el tiempo, decidí también ser como estas personas en la vida de otros, para corregir por Su palabra, animar, orar y acompañar a otros en el camino de volver con el Señor, o de entregar su vida y comenzar a vivir por Él. Quiero ser una influencia positiva para enseñar y animar a otros que quieren crecer y madurar en su fé, que entregaron su vida a Cristo y aman Su palabra. Es el deseo que Dios ha puesto en mí, para ayudarte a tí.


Por eso estoy en ONE99, y es mi oración que junto al equipo, seamos de bendición, apoyo y guía a otros en las diferentes etapas de su relación con Dios. :)

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