MELI

Hola! Yo soy Melina, soy hermana de Zuly y de Sam. Me llaman Meli tambien.


Estoy estudiando Realización y Animación 3D, voy en el sexto semestre y ha sido una increíble experiencia. Amo dibujar, pintar digitalmente, crear animaciones “cute”, y dejarme llevar por mi imaginación al crear mundos e ideas tan llenas de vida. Me encanta tocar guitarra y patinar… y he aprendido a amar mi caminar con el Señor también.


Acepté a Jesús cuando tenía 13 años, un domingo de Marzo, hace casi 10 años. Crecí en un hogar cristiano, con padres entregados al ministerio y la iglesia, ambos teólogos, lo que abrió muchas puertas acerca del conocimiento de la Palabra de Dios en mi vida. Supe del Señor Jesús desde pequeña, “lo acepté” cuando tenía 5 años… en un “encuentro” de mi iglesia. Realmente, cualquiera pudo haber dicho que ya era salva, pero hay un momento en la vida en el que puedes razonar más, profundizar, estudiar lo que te dicen, tomar decisiones, etc. Que no sucede cuando estás así de pequeño, no digo que no haya sido sincero, pero faltaba conocimiento… Y eso sucedió cuando tenía entre 12 y 13 años… Entrando en una etapa en la que ya no se es tan niño y no eres adulto, empecé a tener dudas acerca de Dios, de Su existencia, de Su interés genuino en mí y en mi vida…De Sus planes… Así que empecé a leer mi Biblia por mí misma, sin que mi mamá o mi papá me lo dijera, y comencé a descubrir pensamientos que Dios tenía sobre mí… si el gran Dios, el León de Judá, aquel que tiene todo el poder del mundo, aquel que hace que la Tierra y el Cielo tengan que irse de Su presencia porque no pueden estar delante de tanta Santidad, ese mismo Dios sabía de mi vida… y yo le interesaba para que con mi vida y mis acciones glorificara Su nombre y así testificar de Su poder al servir a otros. Mi vida tomó otro sentido, supe que entregar mi corazón a Dios no sólo era algo muy bonito, sino que era haber encontrado el significado de la vida, la razón de mi existencia, y el deseo de ser parte de Él, de ser Su hija, nació en mí, un deseo por la santidad, por hacer lo que Él quisiera hacer a través de mí y de ser Su instrumento y fue entonces cuando le entregué, no sólo mi corazón, pero mi vida, mis años, mi tiempo, mis pensamientos, aún todo lo que estaba mal dentro de mí, entregué pecados, y entendí que no podía entrar a Su presencia sin ser limpiada antes, por Él por medio de Su gracia.

Empecé mi vida como cristiana. Realmente, no ha sido fácil, PERO, ha valido la pena cada minuto de esa decisión. Mi carácter tiende a ser un poco difícil, complicado, muy intenso, impulsivo también, y puede llevarme a situación no muy agradables, donde muchas veces me he visto envuelta. El querer hacer las cosas como yo quiero, el decir que, así como soy así me tienen que aceptar y querer, el querer pelear mis batallas como se me ocurra me han llevado a pecar gravemente ante mi Dios y mi Señor. Me han llevado a una soberbia absurda, una altivez y un orgullo que solo Dios ha podido usar para humillarme ante Él, y reconocer Su soberanía sobre cualquier situación que viva. Así que muchas veces me he encontrado derramando lágrimas ante Jesús, pidiéndole que tome la situación que estoy experimentado en Sus preciosas manos que fueron clavadas por mí, que se haga cargo Él de lo que me está pasando… reconociendo que no soy lo suficientemente fuerte para enfrentarme a estas montañas, a estas pruebas. Y Él ha respondido, quizá no en el tiempo en el que yo he querido que Él lo haga, pero en el tiempo perfecto según Su voluntad.


Me ha enseñado, en este recorrido, que tampoco soy inmune a pecar, y el pecar no me ha dejado en el suelo tampoco, porque por Su gracia, Él ha usado eso para enseñarme a ser vulnerable ante Él, a apreciar la fortaleza que se encuentra en estudiar y amar Su palabra, en la firmeza que nace al estar cerca de Dios, al estar en comunión con Él. (2 Corintios 12:9)


No soy santa, pero estoy en el proceso de serlo, porque en mí está el deseo de ser como El, de perseguir Su santidad, de hacer las obras que Él desea que yo haga. (1 Samuel 12:20)


Otra parte de mí que quiero que uds vean ha sido mi rebeldía para orar…. He pensado que con sólo escuchar alabanzas y hablar de Él con otros amigos y crecer en el conocimiento de Su palabra era suficiente, pero no… También he pensado que si Dios ya sabe por lo que estoy pasando, no hay necesidad de decírselo, pero la palabra me ha enseñado una y otra vez lo necesario que es esta disciplina. Es esencial, es nuestra manera de comunicarnos con Dios. Y aunque Dios ya sepa las cosas, no hay porque dejar de hablar con Él, porque así reconocemos Su poder… y recordamos Su amor hacia nosotros… (1 Tesalonicenses 5:16-18)


Dios ha sido paciente conmigo y me lo ha demostrado muchas veces. Ahora me encanta trabajar con adolescentes, ayudarlos a disipar sus dudas, y ver el camino que deben de tomar, que es, Cristo. Así que, sigo en el proceso de llegar a ser como Cristo, que es, nuestra meta, pero quise compartir un poco de éstas cosas para que uds entiendan que no se trata de ser perfectos para empezar a seguir al Hijo de Dios, sino, que se trata de dejar que Él y Su Espíritu nos vaya santificando en el proceso de vivir nuestras vidas.

Los aprecio!! :D Espero que mi testimonio haya sido de bendición para uds! :D Y estos versículos que están ahí, han sido los que han marcado mi vida y los que me han retado a enfocar mi mirada en el Señor en medio de un mundo que exige que todo lo que hagas sea para satisfacerte a ti y a tus sueños! C:

Colosenses 3:23-24

-Meli C:

(Siéntete libre de comentar!)

29 views0 comments

Recent Posts

See All

ISRA

D A N I